Javier Milei tiene una fascinación por los números personales al punto de modelar una imagen de la realidad argentina. El presidente dijo que el Gobierno de ultraderecha «deportó a 20.000 terroristas» este año y otros 10.000 en 2025. «Son gente que se infiltra de otros países para venir a tratar de dinamitar el modelo argentino«. La cifra es tan incomprobable como otras relacionadas con la economía y la pobreza. El Ministerio de Seguridad consignó apenas que, en lo que va del año, tuvieron lugar 744 «expulsiones» y 18.947 «incidentes de entrada» por cuestiones legales o meramente administrativas: falsos turistas, personas sin documentación habilitante, infracciones migratorias, documentación adulterada y residencias canceladas. Ningún reporte oficial habla de «terroristas».
El diputado centrista Maximiliano Ferraro pidió informes al Ministerio de Seguridad y a la Dirección Nacional de Migraciones. «Una afirmación de esta gravedad exige saber cuántas fueron efectivamente expulsadas, cuántas de ellas lo fueron por causales de terrorismo, cuántas tienen imputación o condena y cuántas figuran en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento».
Milei hizo también referencia a supuestas amenazas en su contra que obligaron a tomar extremos recaudos en la residencia presidencial en la localidad bonaerense de Olivos, donde pasa gran parte de los días sin ir a la sede del Ejecutivo, en la capital. Dos semanas atrás fueron cesados 15 empleados civiles. «Hoy es una base militar. Tengo algunos enemigos pesados en el mundo (…) los de acá son de vigésimo quinto orden, los pesados son los enemigos que me he granjeado internacionalmente», afirmó el presidente. Los medios de prensa ofrecen una información diferente: Olivos fue escenario de un nuevo escándalo con la compra este año de 9.135 kilogramos de carne, en el marco de la licitación cuestionada, no solo por el precio pagado, sino porque el consumo de carne en Argentina ha caído casi 10 puntos debido a la crisis. Se ha presentado una denuncia en tribunales para determinar cuánto de esos cortes vacunos y de pollo fueron derivados a «Pancitos Caseros», un emprendimiento privado de catering de Analía Agudiez, hermana de una amiga personal de Karina Milei, la ahora exfuncionaria María Belén Agudiez, y su pareja, Osvaldo Javier Sosa, quien desempeñaba un papel importante en la residencia.
La distancia entre los números propios y los oficiales acaba de manifestarse también en la crítica al Instituto de Estadística y Censos (Indec). Las mediciones, dijo Milei, «están arrojando cualquier cosa» porque Argentina tiene «niveles máximos de consumo, exportaciones y el PIB». A su vez embistió contra los economistas que advierten sobre la recesión: «No puedo creer la deshonestidad intelectual», se molestó, al borde del insulto. Desde el Indec salieron a criticar sus afirmaciones. «Que la máxima autoridad del Poder Ejecutivo desacredite las estadísticas públicas atenta directamente contra la credibilidad y la confianza del organismo», dijo Raúl Llaneza. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) había arrojado una caída en julio del 2,9%. El PIB se contrajo 0,6% en el segundo trimestre. JP Morgan contempla para el tercer trimestre una contracción del 4% y bajó su proyección de crecimiento para 2026 del 2,7% al 1,5%. «¿Es verdad que la política de Milei transformó de tal manera la Argentina que ya no se puede medir como se medía antes? ¿O es una forma de manipular la realidad, atribuyendo a errores metodológicos los problemas del propio modelo económico?», se preguntó Carlos Pagni, columnista del diario La Nación. «Según Milei, las cosas no funcionan debido a que existe un complot tanto doméstico como internacional permanentemente en marcha».
El nuevo modelo argentino
El crecimiento que festeja Milei está, para otros analistas, en el centro de la discusión sobre el rumbo argentino: se basa en las exportaciones y la explotación de recursos naturales, apuntalados por los beneficios fiscales y aduaneros que introdujo el Gobierno, y que no tienen efecto en el empleo y la economía doméstica. Un reciente estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) muestra que el agro acumula una expansión de 40% desde que asumió el anarcocapitalista pero apenas sumó 13.000 puestos de trabajo. La minería y los hidrocarburos desempeñan un importante papel del rumbo que está cambiando la matriz productiva. Sin embargo, en su conjunto perdieron unos 8.500 empleos. Lo mismo ocurre con la intermediación financiera: la actividad ha crecido un crecimiento de 19% desde 2023, mientras la cantidad de empleados se redujo un 5,7%.
Más de 300.000 argentinos han perdido sus puestos y cerraron unas 33.000 pequeñas y medianas empresas. La mora bancaria de los créditos a las familias se ubicó en 12,9% en julio. Seis de cada cuatro familias tienen además deudas con plataformas digitales u otras instancias. La semana pasada se conoció otro dato del Indec que ha molestado al presidente: la pobreza fue mayor que la estimada y se ubica en el 32,3%, mientras que la indigencia es del 7,5%. La mejoría del año pasado ha sido sepultada por la caída del consumo, las cesantías y el trabajo precario. Milei sigue no obstante asegurando que ha sacado de la pobreza a 14 millones de personas, indiferente a otras mediciones. Un reciente sondeo de Zuban Córdoba consigna que el anarco capitalista tiene un 63,6% de desaprobación. El propósito de ser reelecto en 2027 encuentra en el camino obstáculos que inquietan a la ultraderecha.
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