Miquel y Costas cerró el primer semestre del ejercicio en curso con una facturación de 156 millones de euros, un 7,4% menos que en el mismo periodo del año anterior, y un beneficio neto de 18,7 millones, un 23,1% menos, ha informado en un comunicado este martes. La compañía ha atribuido este descenso del beneficio a la disminución de las ventas, particularmente en la línea de productos para la industria del tabaco, al incremento del precio de la energía y las inversiones que ha llevado a cabo durante el periodo.
«Este periodo se ha desarrollado en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y macroeconómica. Entre sus principales efectos destacan el significativo incremento de los precios internacionales del gas y su impacto en el coste de la electricidad, las restricciones al comercio internacional, que han incrementado la volatilidad de la demanda, y las disrupciones registradas en las cadenas logísticas marítimas. Asimismo, la persistente debilidad del dólar estadounidense frente al euro ha tenido un impacto negativo tanto en las ventas como en los márgenes del Grupo», explica Miquel y Costas para explicar el varapalo en los resultados.
La firma explica que la ejecución del plan inversor 2024-26 ha conllevado paradas técnicas, y los correspondientes procesos de puesta en marcha, lo que «ha tenido un impacto temporal sobre los niveles de eficiencia operativa». Durante el primer semestre, el flujo de caja ha alcanzado 30,2 millones de euros, de los cuales 9,9 millones se han destinado a la financiación de inversiones en activos fijos, 3,5 millones a la adquisición de acciones propias y 4,6 millones de euros al pago de dividendos, entre otros.
A cierre del semestre, el grupo ha acordado el pago de un dividendo de 0,1154 euros brutos por acción, hasta un total de 4,3 millones de euros brutos.
Según el informe de gestión de la compañía, la segunda mitad del ejercicio se está desarrollando en un contexto de volatilidad marcado por unos precios de la energía «excepcionalmente altos». A pesar del contexto desfavorable, el Grupo Miquel y Costas asegura que «mantiene una sólida posición financiera que le permite continuar con su política de dividendos y ejecutar el plan de inversiones previsto. Dicho plan resulta fundamental para seguir reforzando el proyecto industrial, mejorar la competitividad de las operaciones, continuar con el desarrollo de nuevos productos y consolidar las bases para el crecimiento futuro del grupo».














