El pasado lunes tuvo lugar en el Parlamento de Canarias una comparecencia sobre la situación de la pobreza infantil. Durante la sesión, Sandra Rodríguez, directora general de Protección a la Infancia y las Familias, alertó de un dato inédito en el Archipiélago: durante el mes de agosto, 28 recién nacidos tuvieron que ser entregados a familias de acogida.
Hoy, este periódico ha podido conocer más detalles sobre esta situación que, según confirmó la propia representante autonómica, no tiene precedentes en Canarias. De los 28 recién nacidos que precisaron de una familia de acogida, tres fueron entregados voluntariamente por sus madres debido a diferentes circunstancias personales. En los 25 casos restantes, la tutela fue retirada a las madres por distintos motivos.
Entre las causas detectadas se encuentran la presencia de sustancias tóxicas en el organismo de los bebés, constatada mediante analíticas; la falta de seguimiento médico durante el embarazo; o el hecho de que la madre hubiera perdido previamente la tutela de otro hijo.
En los casos de cesión voluntaria, las madres disponen de un plazo de seis semanas para mantener su decisión o, por el contrario, retractarse de ella. Durante todo este proceso, la Dirección General de Protección a la Infancia y las Familias del Gobierno de Canarias ofrece a las mujeres acompañamiento y asesoramiento jurídico.
En este contexto, la directora general destacó que, desde noviembre de 2024, ningún recién nacido ha ingresado en un centro de acogida residencial, salvo en situaciones excepcionales. Esta evolución ha sido posible gracias al funcionamiento del Banco de Familias de Urgencia.
«La pobreza no es sinónimo de desprotección»
La estrategia del Gobierno de Canarias pasa ahora por seguir reforzando y ampliando el acogimiento familiar, especialmente para dar respuesta a las necesidades de adolescentes, grupos de hermanos y menores con necesidades especiales. Para ello, las familias acogedoras cuentan con acompañamiento técnico y apoyo económico durante el proceso. El número de familias de acogida se ha incrementado notablemente, pasando de 280 en abril de 2025 a 335 en la actualidad.
El objetivo último de este procedimiento es siempre favorecer la reintegración familiar y que los recién nacidos puedan reencontrarse con sus familias, independientemente del tiempo que sea necesario para ello.
Rodríguez hizo especial hincapié en que la pobreza no es sinónimo de desprotección, asegurando que muchos padres y madres saben cuáles son los cuidados que deben ofrecer a sus hijos, pero no disponen de recursos suficientes para poder llevarlos a cabo. «Hay que llevar a cabo políticas transversales. La pobreza no es solo la escasez del dinero, también lo es el difícil acceso a la cultura, la educación, el deporte, la sanidad… Es un factor que marca notablemente a los niños, y más en edades tempranas«, aseguró.
La Dirección General ha encargado un diagnóstico para analizar los factores que favorecen la predisposición a acoger de algunas familias. El objetivo es identificar las medidas que permitan seguir ampliando el número de familias disponibles para ofrecer un hogar a los menores que lo necesiten.
1.761 menores en situación de desamparo
También es necesario, advierte, conocer en profundidad la situación de la infancia en el Archipiélago, ya que el último informe sobre esta realidad se realizó hace más de una década. La situación, además, presenta diferencias significativas entre las distintas islas e incluso dentro de cada una de ellas, con realidades diferentes entre el norte y el sur. A ello se suman las particularidades de la población flotante frente a la población residente.
Actualmente, Canarias cuenta con 1.761 menores en situación de desamparo. De ellos, 995 se encuentran en acogimiento familiar y 766 en acogimiento residencial. Esto significa que el 56,5% de los menores permanece en una familia de acogida, un porcentaje que la Dirección General se ha marcado como objetivo elevar hasta el 70%.
En este contexto, la directora general ha advertido de que «la pobreza es heredada y compartida, y hay que romper ese patrón«.












