De la emergencia nacional por los mayores incendios de la historia de España a la peor crisis migratoria jamás vivida en nuestro país. El Gobierno termina de salir de una crisis y se da de bruces con otra más grave sin solución de continuidad. Y ahora con unas imágenes que han impactado a más de media España: decenas de miles de africanos entrando en Ceuta, la oposición -tanto el PP como Vox– denunciando una «invasión» de la que hacen responsable al Ejecutivo y varios países aprovechando la situación para atacar al Gobierno, como Estados Unidos, Italia o Israel.
El Gobierno ha afrontado la crisis «de forma tardía e insuficiente», según el alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Desde Moncloa evitan entrar en polémicas y solo afirman responder con «coordinación, cooperación y trabajar para solucionar la situación». No quieren controversias a costa de una materia tan delicada y sensible como es la inmigración, que además conlleva en este caso el riesgo de abrir una crisis diplomática con Marruecos, como la que estalló en 2021.
Fuentes del Ejecutivo no quieren poner plazos a la resolución de la crisis, pero aseguran que son «optimistas». Un alto cargo del Gobierno espera que para el martes pueda «haberse encauzado el problema». El nuevo frente que se viene abriendo desde el viernes es internacional, con Italia y otros países europeos, dada la alta sensibilidad de los ejecutivos europeos con la inmigración y su rechazo a las políticas de regularización de Pedro Sánchez.
Decenas de migrantes, el viernes en Ceuta observados por varios militares. / Jesús Torres / Europa Press
Desde el principio de la crisis, el Gobierno ha querido usar guante de seda con Marruecos. A pesar de la sospecha de algunas fuentes del Ejecutivo de que los acontecimientos de esta semana han contado al menos con la colaboración de las autoridades marroquíes, el Gobierno lleva ya muchos años de vecindad con Rabat y mucha experiencia para saber de la importancia de cuidar una «muy buena relación» con el reino alauí, que es calificada como «necesaria» y «estratégica» para España, como resaltan fuentes del Ejecutivo socialista en conversación con EL PERIÓDICO.
En Moncloa son conscientes de que del mantenimiento de estos lazos depende la solución de esta crisis. Pero van más allá: de Rabat depende también la contención de la inmigración irregular e incluso dee la amenaza yihadista, que podría tener en el Sur de España su principal vía de entrada. Fuentes del Gobierno apuntan a un posible enfado de Marruecos por la reciente reunión de Pedro Sánchez con el presidente de Argelia, Abdelmayed Tobboune o por el avance de la ley de nacionalización de los nacidos en el Sáhara Occidental, que acaba de avanzar en el Parlamento el voto favorable del PSOE y la abstención del PP. Incluso, se cita la ambición de Rabat por albergar la final del Mundial de fútbol de 2030 que se celebrará en España, Portugal y Marruecos.
Polémicas aparte, fuentes del Ministerio del Interior las niegan y destacan que Marruecos ha tenido «un papel crucial» este año en la contención de la inmigración ilegal, que ha bajado en términos generales. Y se remiten a los datos: entre el 1 de enero y el 15 de julio (sin contar por tanto lo ocurrido esta semana), el número de entradas de irregulares en España ha caído un 35,5%, de 22.436 en el mismo periodo de 2025 a los 14.479 de este año. «Buena parte de esas buenas cifras se deben a la cooperación y a la buena relación con Marruecos», resaltan desde el departamento de Fernando Grande-Marlaska.
Desde que Marlaska entró en el Gobierno en 2018, ha cuidado al máximo la relación con el vecino del Sur. El titular de Interior mantiene una «excelente relación» con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, con quien se ha reunido más de 15 veces en ocho años, además de tener una vía de diálogo abierta con él de forma permanente. Esta confianza entre los dos sobrevivió incluso a la crisis de 2021, que comenzó con la llegada a España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, gravemente enfermo de Covid, para ser tratado en un hospital español. Marruecos se tomó este gesto como una traición a la confianza bilateral, relajó los controles fronterizos y más de 10.000 inmigrantes entraron en Ceuta.
«Excelente cooperación» de Marruecos
Ahora, el Ejecutivo quiere justo lo contrario: ensalzar la «excelente cooperación» de Rabat y negar cualquier responsabilidad del vecino del Sur en la crisis actual. El Gobierno se ha esforzado en cargar toda la culpa de la situación actual en la «instrumentalización» de la reciente sentencia del Tribunal Supremo por parte de las mafias de tráfico de personas.
Tanto fuentes del Ejecutivo como del PSOE son conscientes de lo delicada que es esta crisis, que agita el miedo al inmigrante y la apelación a «la invasión» que Vox -y ahora también el PP– lleva años enarbolando. Desde el Partido Socialista, la secretaria de Organización, Rebeca Torró, rechazó este viernes «la utilización partidista de esta crisis» porque «no trae soluciones». Al contrario, continuó, «solo retrata a quien prefiere sacar rédito político antes que arrimar el hombro».
Fuentes de la cúpula del PSOE lamentan especialmente «la deriva del PP», que «se deja llevar por todos los discursos que antes eran patrimonio exclusivo de la ultraderecha y ahora hace suyos». Y destacan la respuesta del Gobierno a esta crisis «garantizando la seguridad», «agilizando las repatriaciones» y «reforzando la cooperación con Marruecos».
Suscríbete para seguir leyendo










