El gradiente de renta entre Ceuta y Castillejos, el más abrupto del mundo, actúa como un imán imparable

Unos centenares de metros separan la ciudad europea de Ceuta de la ciudad marroquí de Castillejos. La renta per cápita en Ceuta es de 23.000 euros al año y la de Castillejos (Fdineq) es de unos 5.000 euros al año, cinco veces menos. Se trata del gradiente de renta más abrupto del mundo. El gradiente es un concepto de la física que compara la diferencia en los valores de una magnitud entre dos puntos en relación con la distancia que los separa. Al borde de la cuántica, el gradiente permite medir disrupciones de todo tipo: climáticas, productivas, demográficas, etc. No hace falta apuntarse al neomarxismo imperante ni al buenismo clásico para entender que lo ocurrido esta semana en Ceuta es la imagen icónica del gradiente desproporcionado de renta y demografía entre Europa y sus vecinos del Sur. «Este gradiente, dijo Josep Borrell -ex-alto representante exterior de la UE- en el III Foro del Mediterráneo, actúa como un imán con una fuerza que ninguna valla ni ningún muro pueden detener».

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