La Comisión Europea está convencida de que la electrificación de la economía solo será un éxito si el coste de la electricidad resulta asumible para hogares, empresas e industria. Bruselas considera que algunos componentes de la factura, como los impuestos y las tarifas de red, pueden convertirse en una barrera para el aumento de la demanda eléctrica y propone una ‘tarifa especial’ para la gran industria y los centros de datos para atraer a estos consumidores.
En su propuesta de revisión del Reglamento (UE) 2019/943, el Ejecutivo comunitario abre la puerta a que los Estados miembros puedan aplicar “regímenes tarifarios especiales a categorías específicas de usuarios del sistema, como industrias de alto consumo energético, centros de datos y comunidades energéticas”. El objetivo es avanzar hacia un modelo de tarifas más eficiente en costes y que incentive un consumo eléctrico más flexible.
Las tarifas de red representan una parte significativa de la factura eléctrica. Según datos de la Comisión Europea, en los últimos años han supuesto entre el 24% y el 29% del coste final de la electricidad para los hogares. Además, aunque se espera que el componente energético del precio pueda reducirse gracias al aumento de las renovables, los costes asociados a las redes previsiblemente crecerán por la necesidad de ampliar y modernizar las infraestructuras eléctricas.
Según la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), para construir un sistema energético descarbonizado en la Unión Europea se necesitará una inversión anual en la red eléctrica en Europa que se duplicará hasta 2050, alcanzando hasta 100.000 millones de euros, con estimaciones más bajas de 75.000 millones de euros.
Usuarios específicos
En este contexto, la Comisión plantea la posibilidad de establecer tarifas más asequibles para categorías específicas de usuarios, como las industrias de alto consumo de electricidad y los centros de datos. Antes de plantear tarifas especiales, los reguladores nacionales deberán demostrar que el perfil de consumo de los centros de datos genera un impacto distinto en los costes globales del sistema eléctrico y que se mantiene el principio de reflectividad de costes que significa que lo que paga cada usuario por utilizar la red está relacionado con los costes reales que provoca en el sistema.
En el caso de los centros de datos, la Comisión señala que su creciente consumo eléctrico aumentará la presión sobre las redes, pero también destaca que su integración puede ser más eficiente si se tienen en cuenta factores como su ubicación, sus horarios de consumo o su capacidad para prestar servicios al sistema energético «y deberían incentivarse a través de las tarifas de red, en particular cuando los centros de datos puedan prestar servicios al sistema energético, por ejemplo, aportando servicios de flexibilidad, almacenamiento de energía adicional y producción de energía limpia a la red».
Bruselas también defiende que los Estados miembros sufraguen parte de los costes de la red a través de su presupuesto con el mismo objetivo: reducir el importe total de los cargos que pagan los usuarios del sistema.
Fuente: El Periódico













