Cubiertos de arena, barro, toallitas y otros desechos, vecinos y colectivos ecologistas han recorrido este sábado la playa de la Albufereta para denunciar los vertidos que contaminan la bahía de Alicante. Pancarta en mano, los manifestantes atravesaron el arenal, lleno de bañistas incautos, en una protesta que concluyó con la lectura de un manifiesto en la desembocadura del barranco de Orgegia.
Así ha sido el punto de partida de las movilizaciones vecinales contra los vertidos. Los casi 70 manifestantes han reclamado soluciones urgentes a un problema que, denuncian, se repite cada vez que llueve, se agrava por el mal estado de las infraestructuras de saneamiento y amenaza tanto a la calidad de las playas como al ecosistema marino.
La protesta, convocada bajo el lema «Por una bahía limpia», puso el foco en los episodios de contaminación que afectan al litoral alicantino. Las asociaciones convocantes señalan que los aliviaderos no dan abasto en episodios de lluvia y por ello parte de las aguas pluviales y residuales acaban llegando al ma. Todo agravado en zonas como Cabo de la Huerta por la rotura de un emisario.
«Por una bahía limpia»: así ha sido la protesta contra los vertidos en la Albufereta de Alicante / Áxel Álvarez
“Lo que pedimos es que las administraciones tomen cartas en el asunto y solucionen los problemas de los vertidos”, ha explicado Fernando Quilis, de la plataforma Cap de l’Horta, quien advirtió de que la situación es especialmente grave cuando llegan las lluvias. “No se controlan esas aguas y se vierten al mar muchos residuos. Hay una contaminación muy grande”, ha lamentado.
La bandera azul
La movilización llega después de varios episodios que han aumentado la preocupación vecinal. La Albufereta volvió a quedarse este año sin bandera azul por segundo ejercicio consecutivo, en esta ocasión por los resultados negativos de dos análisis de calidad del agua vinculados al episodio de contaminación registrado el pasado verano. Entonces, el Ayuntamiento tuvo que prohibir el baño durante 24 horas tras detectarse niveles de contaminación residual.
Para Quilis, la ausencia del distintivo no es un asunto menor: “Queremos unas playas limpias, unas playas con bandera azul y que podamos disfrutar todos: madres, padres, abuelos, abuelas, niños y niñas.. A su juicio, Alicante no puede limitar su excelencia turística a la playa de San Juan mientras otros arenales quedan señalados por los vertidos y la falta de mantenimiento.
Rechazan más urbanización
El manifiesto leído durante la protesta alertó de que la bahía de Alicante “está contaminándose y corre el peligro de degradación” si no se subsanan las deficiencias que provocan el vertido de aguas residuales procedentes de las lluvias y de emisarios rotos. Los colectivos sostienen que el problema se agrava con el aumento de la urbanización cerca de la costa y advierten de que el nuevo Plan Estratégico General contempla la construcción de unas 40.000 viviendas, sin que las infraestructuras de saneamiento estén adaptadas a ese crecimiento.
“Lo que pedimos es que las administraciones tomen cartas en el asunto y solucionen los problemas de los vertidos”
Las asociaciones reclaman corregir “urgentemente” el mal estado de los sistemas de saneamiento y depuración de Alicante y El Campello, implementar infraestructuras que eviten que las aguas residuales y pluviales converjan en episodios de lluvias intensas y ejecutar el llamado proyecto Vertido Cero, al que Quilis prefiere denominar “cero vertidos”.
El malestar no se limita a la Albufereta. Quilis recordó también la situación del entorno del Cabo de la Huerta, donde el aliviadero vinculado a la estación depuradora de Monte Orgegia ha seguido vertiendo residuos al mar, especialmente después de episodios de lluvia. “Si encima un colector se rompe, como ha pasado aquí en Cabo de la Huerta, arroja toda esa porquería al mar. Y la estamos padeciendo”, lamentó.
El entorno de Tabarca
Los colectivos denuncian que la contaminación no solo afecta a los bañistas, sino también a la posidonia y a los espacios marinos protegidos. El manifiesto señala que los vertidos de aguas contaminadas impactan directamente sobre zonas incluidas en la Red Natura 2000, como el espacio marino del Cap de l’Horta-El Campello y el entorno de Tabarca, y advierte de la desaparición progresiva de flora y fauna marina por el exceso de nutrientes y residuos.
La protesta también conectó el problema alicantino con otros puntos de la bahía. Quilis citó los vertidos en el Río Seco de El Campello y defendió que se trata de una cuestión común a todo el litoral metropolitano. “Prácticamente toda la bahía de Alicante está padeciendo el mismo tema. Si no se le da solución, al final irá degradándose y llegará un momento en que ya no podremos disfrutar de estas playas”, afirmó.
Los convocantes aseguran que durante años han presentado denuncias y reclamaciones ante distintas administraciones locales, autonómicas, estatales y europeas, pero denuncian que las respuestas siguen paralizadas. Por ello, han decidido iniciar movilizaciones para hacer visible el problema y trasladar a la ciudadanía que el impacto ambiental afecta al conjunto de la población.
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