La 3.ª Brigada de la 4.ª División de Infantería del Ejército de Estados Unidos recibió el 2 de septiembre sus primeros blindados Stryker 8×8 en Fort Carson, Colorado. La llegada de estos vehículos forma parte de la conversión de la unidad, que deja atrás los tanques M1A2 Abrams y los vehículos Bradley para adoptar una estructura de ruedas más ligera.
Ahora denominada 3.er Equipo de Combate de Brigada Stryker (SBCT), la unidad comenzó a incorporar los nuevos vehículos unas seis semanas después de que su último Abrams abandonara Fort Carson. Una brigada Stryker estándar dispone de más de 300 vehículos repartidos entre distintas variantes. Como referencia, una brigada blindada cuenta con unos 87 Abrams y 138 Bradley. El Ejército todavía no ha hecho público cuál será el inventario definitivo de la unidad.
Este proceso completa la conversión de las tres brigadas de maniobra de la 4.ª División de Infantería en formaciones Stryker. También se produce después de que la división pasara del III Cuerpo Blindado al I Cuerpo en diciembre de 2025. La nueva configuración favorece una mayor movilidad por carretera y reduce las exigencias logísticas respecto a las unidades pesadas de orugas, dos características especialmente importantes para los despliegues vinculados al Indo-Pacífico.
Tener más vehículos no implica, sin embargo, disponer de un aumento equivalente de potencia de fuego. Los Abrams aportaban cañones de 120 mm, blindaje pesado y capacidad para el combate directo. Los Bradley, por su parte, ofrecían movilidad protegida y apoyo de fuego a la infantería mecanizada. La familia Stryker reparte sus vehículos entre misiones de transporte de infantería, reconocimiento, mando, ingeniería, evacuación médica, morteros y funciones antitanque.
Con esta reorganización, una parte mayor de la capacidad de combate pasa a depender de la infantería desmontada y de sistemas especializados. La lucha contra vehículos blindados recae en mayor medida en los misiles Javelin y las variantes antitanque del Stryker, mientras que los portamorteros de 120 mm proporcionan capacidad propia de fuego indirecto.
El cambio también afecta al personal y al mantenimiento. La brigada necesita incorporar más soldados de infantería y preparar nuevos conductores y comandantes de vehículo. Los mecánicos, a su vez, deben pasar de trabajar con una flota formada por Abrams y Bradley a mantener plataformas 8×8 con motores, transmisiones, suspensiones, neumáticos y requisitos de recuperación diferentes.
En movilidad terrestre, los Stryker presentan ventajas frente a los Abrams. Estos últimos pesan alrededor de 70 toneladas y dependen en mayor medida de ferrocarriles, transportadores pesados, infraestructura apropiada y un considerable suministro de combustible. Los Stryker también requieren transporte estratégico para trasladarse entre continentes o islas, pero, una vez desplegados, pueden cubrir distancias mayores por carretera utilizando sus propios medios.
La 3.ª Brigada tiene ahora por delante la recepción y distribución de cientos de vehículos, al mismo tiempo que prepara a las tripulaciones, las unidades de infantería y el personal de apoyo para operar con la nueva estructura. Los Abrams que salieron de Fort Carson pasarán por trabajos de mantenimiento y reacondicionamiento antes de ser destinados a otras formaciones blindadas del Ejército.
La transformación se desarrolla al mismo tiempo que la 4.ª División de Infantería incorpora la arquitectura de Mando y Control de Próxima Generación (NGC2). Este sistema fue probado durante el Proyecto Convergence Capstone 6 en Fort Irwin y reúne información sobre posición, fuegos, sostenimiento y situación operacional mediante una arquitectura digital común. Su objetivo es acelerar el intercambio de datos entre los distintos escalones.
Con el cambio de la 3.ª Brigada, la 4.ª División de Infantería deja de combinar unidades Stryker con fuerzas pesadas equipadas con Abrams y Bradley. Sus tres brigadas quedan ahora organizadas alrededor del Stryker, lo que aporta una estructura más homogénea y una mayor movilidad bajo el I Cuerpo. Como contrapartida, cuando sean necesarias fuerzas blindadas pesadas, estas tendrán que proceder de otras formaciones del Ejército.












