Tadej Pogacar no se resigna a dejar de correr esta temporada como consecuencia de la grave caída que sufrió en la Vuelta. El astro esloveno quiere convencer a su equipo, el UAE, para que le deje participar el domingo en el Campeonato de Europa de ciclismo, que se celebra en Liubliana, la capital de Eslovenia, que había pedido la organización del Europeo como homenaje a la gran estrella deportiva del país.
En este contexto, Pogacar se puso en contacto este fin de semana con Xavier Mir, el cirujano catalán que lo operó en Barcelona, para ver si conseguía el visto bueno del facultativo para disputar la prueba. En la llamada telefónica el especialista le confirmó que médicamente no había obstáculo alguno para que corriera ante la insistencia del ciclista que le comentó que quería estar el domingo defendiendo a la selección de su país que, de momento, lidera Primoz Roglic.
Medios eslovenos han publicado la sorpresa que causó ver a Pogacar en la preinscripción del Europeo, pero, a su vez, el UAE, el equipo del cinco veces ganador del Tour, ha afirmado de forma contundente que se opone a que acelere la recuperación, que se lo tome con calma, y que aguarde al inicio del año ciclista 2027 para volver a colocarse un dorsal en la espalda. El Tour Down Under, en Australia, que se disputa entre el 16 y el 24 de enero, sería el primer lugar donde Pogacar podría regresar, carrera que sólo ha corrido una vez; en 2019, que supuso el debut profesional con 19 años y donde ocupó la 13ª plaza de la general.
Sin embargo, las redes sociales se han poblado este fin de semana de vídeos e instantáneas realizadas con el permiso de Pogacar donde se le ve entrenando por los alrededores de Mónaco junto a su pareja Urska Zigart, corredora profesional, y el ciclista irlandés Eddie Dumbar.
Curiosamente, Pogacar aparece el sábado vestido con el jersey arcoíris, el último día en que podía lucirlo antes del triunfo de su compañero de equipo estadounidense, Brandon McNulty. En las imágenes distribuidas el domingo aparece con el ‘maillot’ de campeón de Europa, título que también ostenta en la actualidad, quizá como guiño a su interés por disputar la prueba continental en su país de origen.
El equipo se cierra al retorno
Nadie en el UAE quiere oír hablar del retorno de Pogacar. Creen que el ciclista esloveno ya tiene sobradamente amortizada la temporada ciclista 2026 con las victorias, por orden de disputa, de la Strade Bianche, la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la Lieja-Bastoña-Lieja, las vueltas a Romandía y Suiza y el Tour, al margen de las tres victorias de etapa logradas en la ronda española antes de la caída sufrida en València.
De hecho, Pogacar nunca ha perdido el contacto con el equipo médico que lo operó en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona y siempre ha mantenido el discurso de intentar acelerar al máximo la recuperación tras el accidente en la Vuelta. Ha seguido todo el plan de recuperación hasta que obtuvo la autorización para salir a entrenar por la carretera después de haber efectuado una primera toma con la bici estática en su domicilio de Mónaco.
Lleva entrenando sólo desde el sábado, justo cuando se cumplían 28 días de la caída en València. Si convence a su equipo para regresar el domingo lo hará con tan sólo ocho días de rodaje; un tiempo insuficiente a ojos de los responsables técnicos y deportivos del UAE.
De hecho, quien lo ha preinscrito para el Europeo no ha sido la escuadra árabe sino la federación ciclista de su país que, al final, es la que tiene potestad para incluir o desestimar la presencia de Pogacar.
La idea italiana
Sin embargo, detrás de la idea de disputar el Campeonato de Europa también se esconde otro objetivo de mayor dificultad y envergadura: Lombardía, que se celebra el sábado 10 de octubre, carrera que Pogacar ha ganado cinco veces de forma consecutiva.
El Campeonato de Europa se presenta con un trazado de 198 kilómetros que incluye un circuito en la capital eslovena con cinco subidas a un muro de 2,1 kilómetros que esconde porcentajes del 10,2 por ciento. Lombardía es una carrera muchísimo más dura con 239 kilómetros, nueve puertos y un desnivel positivo de 4.600 metros.
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