España calcula la resistencia de los edificios frente a terremotos con una normativa de hace más de 20 años

  1. Normativa sismorresistente en Colombia: NSR-10 desde 2010
  2. Vulnerabilidad de las construcciones anteriores a 2010
  3. Estructura y objetivos de las normativas sismorresistentes
  4. Situación de la normativa sísmica en España
  5. Responsabilidad política e inercia institucional en España
  6. Consecuencias de la obsolescencia normativa para el diseño sísmico

Normativa sismorresistente en Colombia: NSR-10 desde 2010

Colombia cuenta desde 2010 con la NSR-10, una normativa específica que adapta las exigencias de construcción a las diferentes zonas de amenaza sísmica. Esta sigue figurando como vigente en 2026; es decir, Colombia lleva utilizando como marco principal, desde hace más de 15 años, una norma que nació en otro contexto técnico, aunque sí ha sufrido modificaciones vinculadas con la evaluación e intervención de determinadas edificaciones. Esta obliga a adaptar el diseño de los edificios a la amenaza sísmica de cada zona, establece requisitos sobre cimentación, materiales, resistencia estructural y elementos no estructurales, y exige controles y supervisión técnica para garantizar que las construcciones puedan soportar un terremoto sin colapsar. Esta normativa viene condicionada por el terremoto que tuvo lugar en la misma zona en el año 1999, donde murieron en torno a 1.200 personas y que fue de magnitud 6,2.

Vulnerabilidad de las construcciones anteriores a 2010

Todo lo construido a partir de 2010 debe cumplir requisitos sismorresistentes más exigentes, con estructuras diseñadas para ofrecer una mayor resistencia frente a los terremotos. Sin embargo, las edificaciones anteriores se levantaron bajo normativas con menores exigencias y, en el caso de las construidas antes de 1984, ni siquiera existía una normativa sismorresistente específica. Por ello, estas construcciones presentan una mayor vulnerabilidad ante un terremoto de estas características y tienen más riesgo de sufrir daños graves o incluso colapsar, como se ha podido observar en el terremoto de magnitud 7,2 en Colombia.

Estructura y objetivos de las normativas sismorresistentes

Todas las normativas sismorresistentes poseen una estructura similar. Se recoge la historia sísmica de la región y, con respecto a dicha historia, se calcula un mapa de peligrosidad sísmica en cada país. Un mapa que dice cuál es la aceleración que se espera no superar en un determinado periodo de tiempo si ocurre un seísmo. La información recogida es utilizada por los arquitectos para la realización del diseño sismorresistente. Según fuentes expertas en materia de sismología consultadas por Confidencial Digital, lo que se busca es que —en el caso de producirse un terremoto— con esa aceleración, el edificio no colapse, ya que es lo que provocará más daños.

Situación de la normativa sísmica en España

Mapa de peligrosidad sísmica y reacciones científicas

En el caso de España, nuestro país opera con una norma envejecida del año 2002, precedida de una normativa de 1944. Ante esto, la comunidad científica ya reaccionó de forma coordinada tras el terremoto ocurrido en Lorca (Murcia) en 2011: “las universidades que trabajamos en sismología preparamos un nuevo mapa de peligrosidad sísmica que se publicó en 2015”, dicen personas que estuvieron presentes. Un mapa que demostraba que en zonas críticas como el sur y el Levante peninsular la tierra puede temblar con mayor intensidad que la prevista originalmente. “Cuando los países en los que tenemos un gran número de edificaciones construidas en periodos donde nuestras normativas sismorresistentes no eran tan exigentes, nos vamos a enfrentar en el futuro a que, cuando ocurra un terremoto, vamos a tener muchas viviendas vulnerables que van a sufrir daños irreversibles”. Apuntan que, en España, volverán a repetirse terremotos como el de Torrevieja (1829) y Andalucía (1884): “Los terremotos son periódicos. No podemos decir exactamente que día, pero que se va repetir, seguro” sostienen. 

Retos y demandas de actualización normativa

En esta línea, los sismólogos españoles siguen demandando a las autoridades competentes que se pueda incorporar una actualización de la normativa sismorresistente que aún no se ha hecho.

Responsabilidad política e inercia institucional en España

La responsabilidad de esta inercia no recae en un único Ejecutivo, sino en una inoperancia institucional continuada que atraviesa administraciones de distinto signo político dentro del Ministerio de Transportes (antiguo Fomento). Bajo los gobiernos del PP (2011–2018) no se tramitó la aprobación del mapa de 2015 como Real Decreto obligatorio, justificando la espera en la futura adaptación a los estándares comunitarios.

Posteriormente, bajo los gobiernos del PSOE y de coalición (2018 en adelante), los intentos por aprobar un nuevo código adaptado al Eurocódigo 8 han resultado fallidos: los borradores presentados por la Administración contenían incoherencias metodológicas y errores de cálculo, lo que provocó el rechazo masivo de los colegios profesionales de ingenieros y geólogos, paralizando de facto su aplicación efectiva.

Consecuencias de la obsolescencia normativa para el diseño sísmico

Entonces, la normativa sísmica española utiliza mapas y datos sobre el riesgo de terremotos, pero que llevan años sin actualizarse. Por lo tanto, los ingenieros encargados de diseñar edificios tienen que cumplir legalmente con unos parámetros que podrían no recoger toda la información científica obtenida en terremotos más recientes, como los de La Palma o Granada.

Según detallan las fuentes consultadas, si se publicara una nueva normativa sismorresistente, se doblaría el valor que se utiliza para construir los edificios. “En el sur de la provincia de Alicante, con la anterior normativa, el valor que se utiliza para construir es de 0,12 veces la aceleración de la gravedad. Con la nueva se duplicaría”. Por lo tanto, “se utilizarán mejores materiales y más acero para darle esa mayor capacidad estructural, para que sea capaz de aguantar el doble de aceleración”, sostienen.

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