Las situaciones de tensión en el trabajo no siempre son fáciles de gestionar. Una provocación por parte de un compañero, un superior o incluso un cliente puede hacer que cualquier trabajador termine reaccionando de forma impulsiva. Sin embargo, esa respuesta puede tener consecuencias laborales si la empresa considera que se ha sobrepasado un límite. Sobre esta cuestión reflexiona el abogado laboralista Miguel Benito, conocido en redes sociales como Empleado Informado, en uno de sus últimos vídeos publicados en TikTok.
El experto plantea una pregunta que, según explica, recibe con frecuencia en su despacho: «¿Te puede despedir tu empresa si te han provocado en tu trabajo y tú saltas después como consecuencia de esa provocación, ya sea de un trabajador, de tu jefe o de un cliente?». Para responder, Miguel Benito recurre a un vídeo viral. En las imágenes, un cliente lanza un vaso de agua a una trabajadora mientras esta desempeña su labor. La empleada responde cogiendo una manguera y empapando tanto al cliente como el interior del vehículo en el que se encontraba.
A partir de ese ejemplo, el abogado pone el foco en un aspecto clave desde el punto de vista jurídico: la proporcionalidad de la reacción. «La clave está en la proporcionalidad respecto a la acción recibida», explica. A su juicio, aunque la actuación inicial del cliente resulte claramente reprobable, la empresa podría valorar que la respuesta de la trabajadora fue excesiva.
«En este caso preciso, la empresa podría alegar que el cliente te ha mojado un poco y tú, en lugar de tomar otras medidas como avisar a un responsable, pedirle educadamente que no lo haga o, por ejemplo, salpicarle lo mismo, le has dado con la manguera y les has mojado a él, además de haberte podido cargar la electricidad que lleva por dentro», expone.
Con este ejemplo, Benito recuerda que los despidos disciplinarios suelen analizarse atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso y que los tribunales valoran si la conducta del trabajador resulta proporcionada o no frente a la situación que la originó. Por ello, insiste en que, ante una provocación en el trabajo, lo más recomendable suele ser recurrir a los cauces internos de la empresa antes que responder de una forma que pueda acabar volviéndose en contra del propio empleado.
El abogado concluye dejando la reflexión abierta a sus seguidores: «¿Qué creéis que pasaría en este caso ante un despido? ¿Ganaría la empresa o la trabajadora?», una cuestión que pone sobre la mesa la importancia de mantener la calma incluso en situaciones especialmente tensas dentro del ámbito laboral.
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