Tradición, picaresca y solidaridad marcan el Festival de Folclore Kaolín de Pereruela

Cuando los cuernos de la Vaca Antrueja asoman por las calles de Pereruela, no hay vecino que no se preste a colaborar. Los niños la acarician, la palpan, la disfrutan. La mascarada y su séquito, recuperada por segunda vez, tras la primera apuesta de Ramón Carnero a mediados de los 80, son sinónimo de una identidad que los vecinos del pueblo sienten con el mismo arraigo que si se hubiese celebrado de forma ininterrumpida. Un festejo que el grupo de baile local Los Alfares ha vuelto a convertir en protagonista -esta vez compartida- del Festival de Folclore Kaolín.

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