La venganza es un plato que se sirve frío. Cuatro meses después de caer en la final de la Euroliga, el Real Madrid ha esperado el momento para ajustar las cuentas pendientes que tenía con Olympiacos y proclamarse en Abu Dabi el primer campeón de la Supercopa de la Euroliga [Narración y estadísticas del partido: Olympiacos 89-93 Real Madrid].
El conjunto blanco, que la temporada pasada no levantó ningún título, ha besado el metal en la primera oportunidad que ha tenido. Pedro Martínez apenas ha necesitado de unos meses para volver a hacer al Real Madrid campeón. En esta ocasión, el primer campeón de la historia de la Supercopa de la Euroliga.
Nada ha tenido que ver la puesta en escena del Real Madrid ante Olympiacos en comparación con la que ofreció ante el Dubái. Decía Pedro Martínez que este torneo le diría dónde está su equipo y lo cierto es que cada vez se va notando más el sello del catalán.
El conjunto blanco empezó la final completamente desmelenado. Los primeros minutos fueron un auténtico correcalles y un ritmo de partido tan alto le viene como anillo al dedo a lo que Pedro Martínez quiere hacer de su Real Madrid.
La premisa era clara: hacerse fuerte en el rebote y a correr. Así empezó a marcar las diferencias el equipo más laureado de Europa. Con un parcial de 1-11 amenazó con romper el partido a las primeras de cambio. Campazzo dirigía la orquesta y con un Tavares espectacular, todo iba sobre ruedas.
Sin embargo, el talón de Aquiles del Real Madrid fueron las pérdidas. Hasta ocho en los primeros diez minutos de partido. Sin embargo, controlando el rebote consiguieron gustarse, divertirse y dominar al campeón de Europa (15-24).
El ataque del Madrid lucía y la defensa estaba a un buen nivel, controlando a Tyson Ward, Miller-McIntyre y Donta Hall. Sin embargo, la final sufrió un cambio de guion en el segundo cuarto, tal y como era previsible.
Olympiacos estableció un parcial de 6-0 por medio de Jean Montero, Vezenkov y Fournier, quien se puso en ‘modo killer’, pero Andrés Feliz y Maledon mantuvieron a su equipo por delante. El Madrid estaba cómodo en el partido, corriendo, anotando en transición, robando balones… el estilo que quiere implantar Pedro Martínez.
Sin embargo, con la tercera falta para Tavares el encuentro cambió. Los blancos, que habían conseguido recuperar su máxima (30-40), cayeron en la trampa de Georgios Bartzokas.
El conjunto heleno ralentizó el juego con faltas y en rápidas transiciones se pusieron a tiro del Madrid. Fournier y Jean Montero se echaron el equipo a la espalda y tras una canasta de Cory Joseph sobre la bocina ante la impasible defensa de los blancos, el marcador al descanso fue de 43-47.
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El 𝑹𝒆𝒂𝒍 𝑴𝒂𝒅𝒓𝒊𝒅 se marcha al descanso mandando en el marcador y sueña con el título de la #EuroLeague.
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— Movistar Plus Deportes (@MPlusDeportes) September 19, 2026
No pudieron empezar peor la segunda parte los hombres de Pedro Martínez. Los jugadores regresaron dormidos y Olympiacos se hizo con la batuta del partido. Entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero, los griegos establecieron un parcial de 9-0.
Sin duda, las pérdidas condicionaron el partido del Real Madrid. Hasta cuatro en el arranque del tercer cuarto. Los problemas se siguieron acumulando con la tercera falta de Luwawu-Cabarrot, pero Gaby Deck con dos triples mantenía parejo el encuentro.
El acierto desde el perímetro mantuvo a flote a los blancos y Theo Maledon, que ante Dubái se mostró muy impreciso, fue el mejor arma en el ataque de su equipo tanto por sus asistencias como sus penetraciones.
De haber estado cinco abajo, un parcial de 5-11 puso al Real Madrid por delante en la final. Los blancos, con Tavares y Luwawu-Cabarrot sentados en el banquillo por problemas de faltas, sobrevivía de forma heroica al Olympiacos (72-75).
Un 7-0 de salida para el conjunto blanco le permitió ponerse 72-82 a falta de 6:37 para el final. Los primeros puntos para los griegos llegaron por parte de Vezenkov desde la línea de tiros libres. Luwawu-Cabarrot pudo ampliar la diferencia pero el triple que el francés falló, Jean Montero lo metió (77-82).
El búlgaro, con seis puntos consecutivos para su equipo, mantuvo a Olympiacos en la final, aunque el Real Madrid no se venía abajo por medio de Feliz y Luwawu-Cabarrot. Sin embargo, un nuevo triple de Fournier ajustó aún más el partido (86-89).
A falta de 2:06 para el final, Campazzo no falló ninguno de sus tiros libres.
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