Es ya casi una tradición: el último pleno del Ayuntamiento de Zaragoza antes del parón estival sirve para dejarlo todo preparado de cara al inicio del curso político en septiembre para poder acabar el año con el máximo del presupuesto ejecutado. Y en ese afán por dejarlo todo listo suelen incorporarse toda una serie de modificaciones presupuestarias que este año superan los siete millones de euros.
El objetivo es dotar de fondos a aquellas partidas que ya se saben insuficientes y eliminar aquellas que se prometieron pero no se van a gastar y así poder disponer del dinero en septiembre cuanto regrese la actividad. Y entre los cambios que plantea el Gobierno municipal del PP está la creación de una partida de 200.000 euros para pagar campañas de comunicación que contrarresten las afecciones generadas por las obras que, en estos momentos, tantas quejas están provocando entre la oposición y algunas asociaciones vecinales.
Entre las modificaciones planteadas, y que deberán votarse y aprobarse en el pleno, está la suplementación con 3.737.091, 34 euros del servicio de buses urbanos para atender y pagar las inversiones realizadas en 2024 y saldar esa deuda antes de la adjudicación del nuevo contrato. Y es que las partidas destinadas al transporte público suelen ser un destino habitual de estos cambios en el presupuesto, motivo por el que la izquierda critica todos los años al Gobierno del PP por «infradotar» las cuentas destinadas a sostener servicios públicos.
3,7 millones para pagar el bus
Pero más allá de estos 3,7 millones de euros para Avanza, llama la atención esa otra modificación presupuestaria destinada al pago de «trabajos de comunicación» para informar a la ciudadanía sobre las afecciones generadas por las obras. «Se considera una necesidad inaplazable», argumenta el Gobierno municipal en su justificación, que pretende dirigir esas campañas a explicar a los vecinos de la ciudad «las fases, las afecciones, las soluciones consideradas y la imagen de cómo va a quedar el entorno urbano una vez finalizada cada obra». «Explicar a los ciudadanos todas esas informaciones asociadas a una obra es fundamental para que se entienda el proceso y se disminuyan las afecciones en la medida de lo posible», afirma el Gobierno de Natalia Chueca.
Es decir, el ayuntamiento quiere destinar 200.000 euros a elaborar campañas que muestren a la ciudadanía las virtudes de las reformas en curso, que no son pocas y que se han juntado en un corto espacio de tiempo, lo que está generando malestar en algunos barrios por las dificultades para circular. En estos momentos está en obras todo el entorno del Portillo, la avenida Valencia, el Coso, la plaza San Miguel y Pedro Cerbuna, entre otras vías.
Pero estos dos no son los únicos cambios que se van a realizar. El Gobierno también quiere mover dinero del presupuesto para pagar revisiones de precio en el contrato de conservación del alumbrado público (casi 2,5 millones) así como en la compra de 600 nuevas bicicletas para el sistema Bizi (100.000 euros). También se destinarán 900.000 euros extra en la conservación del viario público, un anuncio que la alcaldesa hizo en el acto con el que conmemoró los 3 años al frente del consistorio zaragozano.
En total son casi 7,5 millones de euros que tienen que salir de algún sitio y, entre otras partidas, el Gobierno municipal propone sacar 940.000 euros del proyecto de reforma del entorno del Parque de Atracciones ya que no va a dar tiempo a gastar ese dinero este año y se ha pospuesto su ejecución al año que viene. Lo mismo ocurre con las obras de reforma de los alrededores de la nueva Romareda, que no se harán este año sino el que viene pese a que estaba previsto comenzar en este 2026. De esta intervención se sacarán 1,3 millones.
Lo mismo ocurre con Giesa, un proyecto del que se detraen 800.000 euros que iban a ir a amueblar y equipar este edificio que se convertirá en una ciudad del cine.
Suscríbete para seguir leyendo
















