En medio de la noche, un hombre con mono de faena se detiene en silencio ante una arqueta de la red de abastecimiento de agua en una calle de A Estrada. Lleva puestos unos auriculares y porta un extraño artilugio metálico. Lo posa sobre la acera y escucha. No tiene un problema. Lo busca.
Cuando los estradenses duermen, con mucha paciencia y gracias al empleo de ultrasonidos, operarios de la brigada municipal de Obras y de la empresa Proyecon (a la que el Concello contrató la gestión de las estaciones de tratamiento de agua de Parada y Penerada) realizan batidas nocturnas para localizar fugas en la red.
Estos trabajos dieron ya los primeros y exitosos resultados, permitiendo sellar ocho roturas por las que se estaban escapando unos 400 metros cúbicos de agua al día.
El concejal de Servicios Municipales, Óscar Durán, explica que este tipo de rastreo se programa con cierta periodicidad, buscando que el tiempo acompañe para que los trabajadores puedan ir recorriendo distintas calles del casco urbano donde se puedan estar produciendo roturas a lo largo de la conducción que distribuye el agua procedente de los depósitos municipales.
Este trabajo de campo sigue una metodología sencilla: hay que aprovechar los momentos nocturnos, en los que el consumo baja, para ir percibiendo el sonido que puede evidenciar la existencia de una fuga.
Para eso, el personal va levantando arquetas y empleando una máquina de ultrasonidos, intentando afinar en la localización de agua que se está perdiendo y cuyo flujo podría pasar completamente desapercibido en el horario diurno.
En las dos sesiones nocturnas realizadas esta semana fue posible localizar ocho roturas en la villa (la de mayor tamaño, en el entorno del polígono industrial de Toedo).
Algunas de ellas ya fueron reparadas y otras están en vías de quedar solucionadas. Tras las reparaciones realizadas, el consumo diario de agua que sale del depósito de Penerada pasó en 24 horas de 3.300 a 2.773 metros cúbicos.
Durán destaca la necesidad de seguir apostando por la sectorización de la red, una iniciativa que agiliza la detección de posibles fugas garantizando un mayor conocimiento del volumen de agua que se distribuye y se consume en cada zona de la red de abastecimiento municipal.
“Está permitiendo tener esa capacidad de reacción que buscábamos: ser más rápidos a la hora de detectar dónde se puede estar produciendo una pérdida de agua”, apunta.
En la traída municipal son ya varios los sectores creados para tener un conocimiento más profundo de la distribución del agua, pues la normativa actual exige tener el control sobre el 75% del agua distribuida.
En estos momentos están sectorizados ya el polígono de Toedo, la zona en la que se ubica la central de Emergencias, la traída de Codeseda y la zona deportiva. En esta última hay, a la vez, varios subsectores: piscinas, Academia Galega de Seguridade Pública (Agasp), pabellones e institutos.
Con todo, Óscar Durán lanza un mensaje de concienciación, pidiendo a los vecinos que realicen un consumo responsable del agua.














