El coste de las bajas laborales se dispara un 174% en las empresas de construcción

  1. El absentismo alcanza máximos históricos
  2. Las bajas laborales explican el grueso del problema
  3. Un coste que se acerca a los 3.600 millones
  4. Cada vez se pagan más horas que no se trabajan
  5. Las causas detrás del aumento
  6. La patronal pide un pacto de Estado

Según un informe de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el impacto económico del absentismo se ha disparado un 174% desde 2018, hasta alcanzar los 3.565 millones de euros en 2025, una cifra que equivale al 1,7% de las ventas del sector y que, según la patronal, supera incluso el peso del Impuesto sobre Sociedades.

La mayor parte de este incremento está vinculada a la incapacidad temporal, que representa el grueso del problema.

Solo los costes indirectos derivados de las bajas laborales ascendieron a 2.441 millones de euros el pasado año, mientras que el coste directo soportado por las empresas alcanzó los 633 millones.

Ante esta situación, el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, ha reclamado que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) asuma la cotización empresarial durante los procesos de incapacidad temporal para aliviar la carga económica que soportan las compañías.

El absentismo alcanza máximos históricos

Los datos recogidos por la patronal reflejan una evolución especialmente preocupante. En 2025, cada trabajador de la construcción perdió por absentismo una media de 113 horas de trabajo al año, el equivalente a unas 14 jornadas laborales completas de ocho horas.

La cifra prácticamente duplica la registrada una década antes.

El absentismo alcanzó así el 6,2% de la jornada pactada efectiva, el nivel más alto de toda la serie histórica y muy por encima del 3,6% registrado en 2018.

Según los cálculos de la CNC, esta situación implica que, por cada 16 trabajadores contratados, en la práctica solo trabajan 15. Más de 70.000 asalariados del sector permanecieron ausentes durante todo el año debido a esta circunstancia.

Además, mientras las horas efectivamente trabajadas descendieron un 1,5% desde 2018, las horas no trabajadas pero sí remuneradas aumentaron un 23%, hasta alcanzar las 298 horas por empleado.

Las bajas laborales explican el grueso del problema

El informe concluye que el principal motor del aumento del absentismo es la incapacidad temporal. Las horas perdidas por enfermedad común o accidente no laboral crecieron un 75% entre 2018 y 2025, pasando de algo más de 53 horas a casi 94 horas anuales por trabajador.

La CNC estima que la incapacidad temporal explica cerca del 72% del incremento de las horas no trabajadas y pagadas durante los últimos siete años. De media, cada empleado perdió en 2025 una semana más de trabajo que en 2018 por esta causa.

La patronal destaca que el fenómeno resulta especialmente problemático en la construcción debido a la propia organización de las obras.

La ausencia de un trabajador especializado puede afectar al desarrollo de distintas fases de un proyecto, generar retrasos y elevar los costes operativos.

Pedro Fernández Alén sostiene que, aunque los niveles de absentismo del sector son algo inferiores a los de otras actividades económicas, sus consecuencias son más graves por la elevada dependencia entre equipos de trabajo y la necesidad de perfiles técnicos concretos.

Un coste que se acerca a los 3.600 millones

La CNC divide el impacto económico del absentismo en dos categorías.

Por un lado están los costes directos, que incluyen las prestaciones abonadas por las empresas entre el cuarto y el decimoquinto día de baja, las cotizaciones sociales y los complementos salariales que puedan aplicarse.

Por otro, los costes indirectos, vinculados a sustituciones, reorganización de equipos, horas extraordinarias y pérdida de productividad.

Los costes directos se situaron en 633 millones de euros en 2025, casi el triple que en 2018. Mientras, los indirectos alcanzaron los 2.932 millones, de los cuales 2.441 millones correspondieron específicamente a situaciones de incapacidad temporal.

La factura media del absentismo asciende ya a unos 25.000 euros por empresa al año, aunque existen diferencias notables según el tamaño de las compañías. En las grandes constructoras el coste medio supera los 3,3 millones de euros anuales, mientras que en las pequeñas ronda los 16.000 euros.

Dos terceras partes del impacto económico total recaen sobre las pequeñas empresas, que soportan unos 2.245 millones de euros, frente a los 736 millones de las compañías medianas y los 584 millones de las grandes constructoras.

Cada vez se pagan más horas que no se trabajan

Otro de los aspectos que preocupa a la patronal es la creciente distancia entre las horas pactadas y las realmente trabajadas. La brecha alcanzó las 113 horas por empleado en 2025, cuando en 2013 apenas superaba las 54 horas.

Las empresas también están recurriendo más a las horas extraordinarias para compensar las ausencias. Desde 2018, las horas extra han aumentado un 42%, una tendencia que la CNC vincula directamente al incremento del absentismo.

Según el informe, el sobrecoste asociado a las horas pagadas pero no trabajadas ha alcanzado niveles récord. Si antes de la pandemia cada hora efectiva tenía un sobrecoste cercano al 14%, ahora asciende al 17,5%, el porcentaje más elevado de la serie histórica.

Las causas detrás del aumento

La organización empresarial identifica varios factores que ayudan a explicar esta tendencia.

Uno de ellos es la relación entre absentismo y ciclo económico. Según la CNC, cuando la economía crece y el empleo se fortalece, las bajas laborales tienden a aumentar porque disminuye el temor a perder el puesto de trabajo.

La patronal también apunta al aumento de las listas de espera quirúrgicas y de las consultas con especialistas. A finales de 2024, el tiempo medio de espera para una operación alcanzaba los 126 días, mientras que para acceder a una consulta especializada se situaba en 105 días.

Otro elemento relevante es el envejecimiento de la plantilla. La edad media de los trabajadores de la construcción ha pasado de 38,5 años en 200845,4 años en 2025, un incremento de casi siete años que, según el informe, aumenta la probabilidad de enfermedades y bajas laborales.

A ello se suma la ampliación de permisos laborales y la creación de nuevos derechos recogidos en la legislación reciente, que también repercuten en el número de horas no trabajadas.

La patronal pide un pacto de Estado

Durante una jornada celebrada en la sede de la CEOE, Fernández Alén defendió la necesidad de abordar el problema mediante un Pacto de Estado que implique a empresas, administraciones públicas y agentes sociales.

El presidente de la CNC considera que las consecuencias del absentismo trascienden el ámbito empresarial y afectan también a las cuentas públicas, al sistema sanitario y a los trabajadores que mantienen una asistencia regular.

Por ello, además de reclamar una mayor supervisión de las bajas laborales, propone que el INSS asuma las cotizaciones empresariales durante los procesos de incapacidad temporal, una medida que, a su juicio, permitiría aliviar el impacto económico sobre las compañías e incentivaría un seguimiento más estrecho de las situaciones de baja.

Según la patronal, el crecimiento continuado de este fenómeno amenaza con convertirse en uno de los mayores desafíos para la competitividad futura del sector de la construcción.

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