De verse con Pedro Sánchez en la nunciatura a congregarse con cerca de 70.000 fieles en el Santiago Bernabéu. León XIV ha firmado este lunes su tercera jornada en España, la más esperada y frenética hasta el momento, dejando recados a toda la clase política y poniendo deberes a la Conferencia Episcopal. En una visita histórica al Congreso, el Papa ha reclamado una «solución» para el drama de la inmigración, se ha posicionado en contra del aborto y la eutanasia, ha rechazado el rearme ante el clima internacional y ha pedido abandonar la «descalificación permanente». Todos los dirigentes han abrazado sus palabras, pero sin poder apropiárselas del todo. También ha mandado un mensaje trascendental a los obispos españoles: que respondan a la «plaga» de los abusos sexuales y afronten el problema.
Por primera vez en la historia, un papa ha entrado en el Congreso para dar un discurso a diputados y senadores. Con la crispación política en máximos, León XIV ha dado una de cal y otra de arena a todos los partidos. Ha avalado la regularización de migrantes emprendida por el Gobierno y ha cargado contra la discriminación por el lugar de nacimiento, la esencia de la prioridad nacional de PP y Vox. Pero también se ha mostrado contrario al aborto y la eutanasia, ambos derechos reivindicados por el actual Ejecutivo y todos sus socios.
Aun así, nadie ha parecido salir descontento. «Su discurso es concordante con el del Gobierno», ha dicho el ministro Félix Bolaños. «Suscribo de la primera a la última todas sus palabras», ha asegurado el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Y, aunque no con tanta contundencia, también el presidente de Vox, Santiago Abascal; el portavoz de ERC, Gabriel Rufián; o la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, -con quien se ha visto en una audiencia privada-, han respaldado sus palabras.
Roce con las víctimas
También llevaba un mensaje claro en su visita posterior a la Conferencia Episcopal, donde ha abordado uno de los asuntos más espinosos de todo el periplo, el de los casos de pederastia en el seno de la Iglesia. La apelación a los obispos españoles ha sido directa, como no lo había sido en público tan claramente hasta ahora por ninguno de sus predecesores en un asunto que incomoda especialmente a una jerarquía eclesial acusada de abordar la cuestión con tibieza.
Aunque León XIV ha evitado mencionar la palabra abuso o agresión sexual, sí ha hablado de «los heridos precisamente por quienes deberían cuidarlos, incluso por miembros del clero». Y tras el acuerdo firmado a principios de este año entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal y la puesta en marcha de un plan de reparación que muchas asociaciones consideran insuficiente, no ha dejado lugar a dudas: ante lo que ha llamado una “plaga”, toca responder, les ha dicho a los prelados, «con la escucha, la verdad, la justicia y la reparación«.
De vuelta en la nunciatura, y tras mantener allí breves audiencias privadas por separado con Feijóo, con Ayuso y con la Reina Sofía, se ha reunido durante una hora con un grupo de seis víctimas en un encuentro, como anunció el Vaticano apenas unas horas antes de la llegada de León XIV a Madrid, «organizado por la Iglesia española». Un encuentro del que las principales asociaciones han denunciado que se les ha dejado fuera por ser unos «díscolos» que no se han acogido a los planes de reparación y que solo buscaba «lavar la imagen» de la Conferencia Episcopal.
En la reunión, León XIV, según un comunicado de la oficina de prensa del Vaticano, ha escuchado «con afecto y atención», les ha asegurado «su cercanía y la de toda la comunidad eclesial» y ha trasladado su compromiso de que las propuestas recibidas sirvan para futuros esfuerzos y «la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro».
El «golazo» de la Iglesia de Madrid
El resto de la jornada, última que el Papa pasará completa en Madrid antes de partir este martes hacia Barcelona para proseguir el viaje por España, ha servido para un nuevo baño de masas. El acento litúrgico ha estado en una visita a la catedral de La Almudena para un acto de oración y homenaje a la virgen que le da nombre, patrona de la ciudad. Allí León XIV, en otra sutil apelación al aperturismo, ha instado a derribar «murallas que no protegen sino que dividen». Tras ello, se ha subido al papamóvil rumbo a un nuevo evento multitudinario y por momentos con aire de espectáculo en el estadio Santiago Bernabéu, presentado como un encuentro con la comunidad diocesana ante casi 80.000 fieles y sacerdotes de las parroquias madrileñas.
Encuentro multitudinario del Papa León XIV con la comunidad diocesana en el estadio Santiago Bernabéu. / José Luis Roca
En el trayecto unas 200.000 personas han saludado su paso. Una vez en el estadio blanco, Prevost, seguidor del Real Madrid según confesó a los corresponsales vaticanistas en el avión que le trajo a España, ha sido vitoreado por los 70.000 asistentes en una cita que ha alternado referencias futboleras, actuaciones musicales y testimonios. Entre ellos, en una nueva referencia a la migración, el de Jorge y Liliana, un matrimonio peruano llegado a España hace cuatro años, o el de Álvaro, un joven de 33 años convertido al cristianismo hace un año. También una nueva intervención de León XIV. «Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre», ha dicho ante un público entregado.
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