Felipe VI reivindicó este lunes en Madrid el potencial de España para situarse a la vanguardia de la innovación en Europa. Durante la gala anual de Cotec, una organización privada sin ánimo de lucro que promueve y difunde la innovación en todos los ámbitos para impulsar el desarrollo de la sociedad y la economía, el Rey aseguró que «puede asumir un papel de liderazgo» gracias a la calidad de sus «investigadores, universidades y empresas», pero también por su apuesta por «procesos dinámicos y colaborativos, pensados para incluir y beneficiar al mayor número de actores».
Felipe VI, este lunes, llega a la gala anual de Cotec, en el Círculo de Bellas Artes, en Madrid. / Carlos Luján / Europa Press
El jefe del Estado enmarcó esa aspiración en un contexto marcado por la aceleración tecnológica y la creciente competencia geopolítica. A su juicio, la innovación se ha convertido en un recurso estratégico para reforzar la capacidad de decisión de Europa y su autonomía «ante desafíos como los semiconductores, las tecnologías cuánticas o las tecnologías duales vinculadas a la seguridad y la defensa».
El Monarca defendió que la revolución tecnológica debe ir acompañada de principios y valores y, en este capítulo, otorgó un papel preponderante a Bruselas, para asegurarse de que se respetan la «libertad», la «privacidad» y los «derechos fundamentales». Frente a otros modelos, reivindicó el papel de Europa como referente capaz de combinar «competitividad, cohesión social y libertad».
Felipe VI alertó también de la velocidad con la que avanzan las nuevas tecnologías. «La innovación no aguarda a ser comprendida ni analizada; su uso se difunde y se impone. Simplemente, llega su hora», señaló, poniendo como ejemplo la rápida irrupción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana. Según explicó, los análisis de impacto apenas logran ofrecer «una foto estática de una realidad dinámica», constantemente superada por nuevos avances.
El papel del periodismo
En otro de los ejes de su intervención, el Rey puso el foco en el periodismo como herramienta imprescindible para afrontar esa transformación tecnológica. En un momento en el que cada ciudadano genera una enorme cantidad de datos y aumentan los riesgos para la privacidad, defendió que los informadores ayudan a «discernir, a comprender el contexto y el efecto de la innovación» sobre la vida diaria y, cuando es necesario, a adoptar «una posición crítica».
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