Santos Cerdán, el exsecretario de Organización del PSOE acusado de graves delitos de corrupción en varios procesos judiciales, hace público este martes en su libro La caída su relato de los hechos. Desde sus comienzos en política en Navarra hasta la actualidad. Cerdán se retrata como víctima de «un linchamiento» urdido y organizado desde «dentro del propio sistema» dos años antes de que ingresara en la cárcel. Sin probar, ni detallar sus acusaciones, señala en varios capítulos a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, a los medios de comunicación, a Vox -y de pasada al PP, para «ganarse el favor de ese mismo ecosistema»- y a parte del sistema judicial como los responsables de esa cacería que terminó con su carrera política y con su ingreso en prisión en junio de 2025.
El libro, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO antes de su puesta en circulación, relata una supuesta persecución que acabó condenándole antes siquiera de que fuera formalmente imputado, según cuenta. Todo empezó, según su cronología de los hechos, en Bruselas, el día que se reunió con Carlos Puigdemont, el 30 de octubre de 2023. Aquella foto hizo posible posteriormente la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Según Cerdán, «todo se puso en marcha a partir del día que anuncié en una rueda de prensa desde Bruselas un acuerdo que muchos consideraban imposible». «En política, cuando incomodas lo suficiente, dejas de ser útil. Te conviertes en un problema y los problemas no se gestionan. Se eliminan», añade.
Santos Cerdán, con corbata roja, se reúne en Bruselas con Carles Puigdemont (centro) y Jordi Turull en octubre de 2023. / PSOE / EFE
Cerdán cuenta que cuando la operación que ahora denuncia se puso en marcha, él no se dio cuenta porque «al principio no hay golpe; hay algo más peligroso: lo sutil». Primero, empiezas a sentir «una incomodidad» y luego empiezan a aparecer noticias en los medios de comunicación. «Tu nombre empieza a aparecer, no en una acusación formal, no en una decisión judicial. Aparece en titulares. Y los titulares no preguntan, sugieren». La sospecha no necesita ser cierta, solo necesita repetirse». Hasta que llega el demoledor informe en la UCO del 12 de junio de 2025.
El exsocialista asegura que lo que dice ese informe «no tiene sentido», son «interpretaciones sin sustento, afirmaciones que no reconozco» y, sobre todo, asegura que los audios en los que se le escucha perfectamente «no son conversaciones mías». Admite que «las acusaciones son gravísimas», pero apunta a que todo es una realidad fabricada para destruirle por el papel que había jugado en la investidura de Sánchez y especialmente por su mediación con Junts per Catalunya.
Cerdán relata que en cuanto leyó el auto se dirigió a la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz. Allí, redactó su dimisión y decidió que iba a entregar su acta de diputado, resaltando que lo decidió sin que nadie se lo pidiera. Tras estas decisiones, asegura que le llamó Pedro Sánchez a Moncloa. En esa reunión, que se celebra el mismo día que se conoce el auto, desvela que contó al presidente que «no reconoce» las acusaciones, que «no tienen sentido». Pero también añade que le dijo que ha decidido dimitir como secretario de Organización y como diputado. Al día siguiente, se dio de baja en el PSOE. El libro no da prácticamente detalles. Ni de esa crucial reunión con Sánchez, ni de casi ningún otro hecho concreto. De hecho, no desvela ni una sola de las palabras que le trasladó el jefe del Ejecutivo aquel día. Y se centra en describir su «caída», como si fuera algo orquestado por muchos poderes fácticos a los que engloba en «el sistema».
«Abandonado y vapuleado» por el PSOE
A partir de su salida del PSOE, dice sentirse «abandonado y vapuleado». Relata que el abogado del partido le llamó para decirle que deja de representarle y que el seguro de responsabilidad civil no asumió su defensa. En el omento más delicado de mi vida y en cuestión de horas me quedé sin cobertura legal, sin respaldo político, sin recursos. Abandonado y vapuleado. Me encontré solo». «Solo faltaba el golpe definitivo», añade a continuación, su ingreso en prisión preventiva 15 días después.
Cerdán en ningún momento entra en los hechos de los que se le acusa, no rebate las acusaciones, pero ni siquiera cita los delitos por los que es imputado –organización criminal, cohecho o tráfico de influencias-. Con lo que ni siquiera los niega. Sí asegura que el informe definitivo de la UCO que le derriba «no tiene sentido» y está lleno de «afirmaciones que no reconozco». Su linchamiento, según cuenta, consistió en «la combinación de filtraciones selectivas, investigaciones prolongadas y cobertura mediática masiva» de forma que «la sospecha se transforma en una verdad socialmente aceptada, a partir de ahí la justicia deja de percibirse como proceso y pasa a convertirse en escenario».
El imputado narra con todo lujo de detalles su ingreso en prisión, el proceso de «deshumanización» del que, según él, fue objeto. Y su soledad absoluta ante «el sistema». El día de su comparecencia en el Senado, el 17 de diciembre de 2025, el portavoz de Vox le recriminó sus «relaciones con golpistas, separatistas y herederos de ETA» y le aseguró que se encontraba en su situación por haber pertenecido a «la banda del Peugeot». «Tiene razón», le contestó Cerdán, «todo viene de ahí. Por eso me encuentro en la situación actual. Esa es la verdadera razón», le respondió, como plasma en su libro.
La vía penal como arma
El exdirigente socialista cuenta que en su caso y en otros anteriores «la vía penal se utiliza como arma» y «puede convertirse en herramienta de desgaste político». Y cita lo que asegura que es un precedente: el caso de Podemos, cuando 55 diputados de esa formación fueron investigados durante el Gobierno de Rajoy buscando indicios de corrupción. «El resto de partidos miramos para otro lado», recuerda, «un reflejo de la debilidad democrática que vivimos». «Porque cuando el sistema se activa, los hechos dejan de importar, lo que está en juego ya no es la verdad, es quién decide qué versión de la realidad prevalece», añade.
Antes de sembrar estas graves acusaciones, Santos Cerdán hace un breve retrato de sí mismo como «el arquitecto de las mayorías imposibles» que hicieron presidente a Pedro Sánchez en 2018, en la moción de censura, y en 2023, en la investidura posterior a las elecciones. El político asegura que fue «clave» primero en la victoria de Sánchez en las primarias del PSOE de 2017. Y al año siguiente, en la negociación de la moción de censura, ya que afirma que él se encargó «en exclusiva» de la negociación con el PNV, cuyos votos eran los últimos para que la moción triunfara. Una negociación que culminó con éxito y cuyo resultado se mantuvo en secreto hasta que el portavoz nacionalista, Aitor Esteban, anunció su voto favorable en el Congreso.
Pero esos no son los únicos éxitos políticos que se autoatribuye en exclusiva Cerdán por su «trabajo en la trastienda». En 2017, tras el endiablado resultado electoral del 23 de julio, asevera que Sánchez le encargó negociar la investidura con Junts. Contactó con ellos primero con la ayuda del PNV en Bilbao. Y finalmente consiguió su sí para una investidura «que muchos calificaban como imposible».
Cerdán no explica por qué Sánchez, su valedor hasta junio de 2025, le dejó caer. Por qué no creyó en su relato del linchamiento «del sistema». Tampoco cuenta que hablara con el presidente de esa supuesta conspiración. Ni siquiera detalla por qué todo el PSOE le dio entonces la espalda y le dejó solo. Solo se explaya en una narración de una supuesta cacería orquestada dentro de «un sistema» en el que incluye a la UCO, a los medios de comunicación, a la justicia, a Vox y muy de pasada al PP ya que el partido de Alberto Núñez Feijóo, afirma «parece disputar posiciones [con Vox] para ganarse el favor de ese mismo ecosistema». Estas «estrategias y modelos políticos», añade, se han desarrollado «en el entorno político de Trump».
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