Hace meses que Pedro Manuel Afonso Calero conoce la noticia. Sin embargo, hasta hace unos días le costaba creer que en menos de una semana estará cantando ante el papa León XIV en el muelle de Arguineguín. La propuesta lo cogió por sorpresa y aquella posibilidad le pareció tan lejana que no terminó de asumirla hasta que la actuación junto al timplista Benito Cabrera y el guitarrista Tomás Fariña se comunicó públicamente. «Parece que al final esto va a ser verdad», comenta con ilusión.
El cantante, originario del pueblo de Veneguera recibió hace varios meses una llamada de la Diócesis de Canarias en la que le propusieron poner voz a varios temas durante el acto que acompañará la visita del pontífice a Gran Canaria, el cual busca homenajear a las personas migrantes fallecidas en las aguas del Atlántico durante la ruta canaria.
Cuando recibió la invitación, el cantante pensó inicialmente en interpretar un Ave María, pues pensaba que el acto consistiría en una misa. Sin embargo, desde que descubrió que se trataba de un acto simbólico para homenajear a los migrantes, tuvo claro que debía resaltar la identidad canaria. Su intención es agradecer al pueblo canario por su «solidaridad» y «humanidad» a través de su voz. Por ello, interpretará una malagueña, un género dentro del folclore canario conocido por su dulzura y su melancolía. «Es uno de los cantos más emotivos que tenemos en nuestra tradición», explica. La letra, compuesta por Benito Cabrera, lanza un mensaje en honor a los migrantes.
Además, también cantará Noche de Arguineguín, un tema original de Nestor Álamo que, aunque habla de amor, cuenta la historia de alguien que marcha, por lo que Pedro Manuel encuentra en ella una conexión con la realidad migratoria. «Imagina cuántos amores, no solo románticos, habrán dejado atrás todas las personas que llegan a nuestra tierra».
Una voz canaria para recordar a quienes no llegaron
La música forma parte de su vida desde la infancia. Descubrió su talento para el canto cuando estaba en el colegio. Curiosamente, no fue durante las clases de música, sino durante los ratos libres, cuando cantaba para sus compañeros. Aquellas actuaciones improvisadas despertaron una vocación que con el tiempo, tras años de estudio en el conservatorio y de dedicación constante, ha permitido que Pedro Manuel Afonso haya logrado abrirse camino en el mundo de la música. Desde 2002 ha publicado varios discos influenciados por el folclore canario, un género del que nunca ha querido alejarse. «Intento no apartarme de la música canaria porque es la que me ha puesto donde estoy y la que me ha abierto las puertas a distintos sitios del mundo», confiesa.
Lejos de considerar que el folclore atraviesa un momento de debilidad, asegura que sigue muy presente en las islas y que cada vez son más los jóvenes que se acercan a él. «Hay mucha juventud, sobre todo en las islas como El Hierro, Fuerteventura, La Gomera, en las que hay mucho arraigo». Para el cantante, el folclore «siempre ha estado ahí y siempre seguirá estando». Sin embargo, Pedro Manuel también explora otros géneros como el bolero. Actualmente trabaja en un nuevo proyecto que verá la luz las próximas navidades y que consistirá en una recopilación de villancicos populares adaptados al habla hispana.
Mientras tanto, toda su atención está puesta en la cita con el pontífice. Lleva semanas cuidando su voz y repasando las letras para ofrecer lo mejor de sí el próximo 11 de junio. Cuando llegue el día, su objetivo será disfrutar, algo que considera fundamental para que el público también conecte con la actuación y reciba el mensaje que el artista quiere transmitir. Porque si algo tiene claro Pedro Manuel es que la música encuentra su sentido cuando logra emocionar a quienes la escuchan.
El mensaje de humanidad que quiere llevar al muelle de Arguineguín
El solista disfruta de todas las etapas del proceso creativo, desde la composición hasta la interpretación en directo, pero reconoce que este último instante es el que da sentido a todo el trabajo realizado.»Te sientes satisfecho cuando se entiende el mensaje que has querido dar», aclara. En el muelle de Arguineguín espera que el público entienda el mensaje de «agradecimiento, de paz, de solidaridad y de humanidad» que quiere transmitir con su actuación. Un deseo que va más allá de su propia interpretación y que resume el espíritu del acto. Espera que con este encuentro «haya un mundo mejor en el que a partir de ahora la gente entienda que el mundo nos pertenece a todos».
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