El planeta podría enfrentarse este año a un «peligroso cóctel» de acontecimientos que, tal y como advierten los expertos, amenaza con desestabilizar aún más el clima global, dar lugar a récords de temperaturas todavía más extremos y provocar un aumento aún más marcado de desastres naturales en todo el globo. Según explica la investigadora Friederike Otto, del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, la formación de un fenómeno natural como El Niño en un mundo ya alterado por el calentamiento global podría provocar escenarios climáticos aún más extremos con más riesgo de incendios, sequías, olas de calor, lluvias torrenciales e inundaciones en el conjunto del planeta. El escenario que más preocupa, explica, es que se cumplan los pronósticos que hablan de la llegada del ‘Superniño’ más intenso del siglo que podría provocar extremos climáticos de una magnitud sin precedentes.
Hace milenios que nuestro planeta registra de forma cíclica la llegada de El Niño y La Niña, dos fenómenos naturales que ocurren cuando las aguas del pacífico ecuatorial se calientan o se enfrían por encima de lo normal y, con ello, provocan un efecto en cascada que puede alterar el clima en varios rincones del planeta. Los humanos llevan estudiando estos fenómenos desde finales del siglo XIX pero ahora, debido a la aceleración del cambio climático, «todas las previsiones que teníamos sobre el impacto de estos ciclos han quedado sean matemáticamente obsoletas«, afirma Otto. «El uso persistente de combustibles fósiles ha alterado la termodinámica del sistema planetario, ha alterado la aparición de eventos naturales y ha multiplicado la fuerza de los extremos climáticos. Ahora, la llegada de El Niño se produce sobre una base térmica ya elevada y eso supone un riesgo aún más grande», afirma la especialista.
«El uso persistente de combustibles fósiles ha alterado la termodinámica del sistema planetario, ha alterado la aparición de eventos naturales y ha multiplicado la fuerza de los extremos climáticos»
El año pasado, por ejemplo, el planeta se encontraba bajo los efectos de La Niña y, supuestamente, durante ese ciclo se esperaba un descenso de la temperatura media global. «Aun así, en muchas partes del planeta se batieron récords absolutos de temperatura. Y eso demuestra que el calentamiento causado por la acción humana ha sobrepasado de largo los mecanismos de enfriamiento natural relacionados con estos ciclos naturales», comenta la científica. En esta misma línea, Otto recuerda que la última vez que se registró la formación de El Niño, entre 2023 y 2024, se registró un aumento de las temperaturas por encima de lo esperable a causa de este fenómeno y, además, se batieron récords inauditos de calor y se registraron sequías sin precedentes en distintas partes del mundo. Esto, afirma Otto, demuestra hasta qué punto el cambio climático está echando gasolina al fuego de la variabilidad climática.
Medidas urgentes
La superposición de El Niño con un cambio climático ya desbocado también preocupa porque, según denuncia Patricia Espinosa, exsecretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la situación coincide con un mundo aún enganchado a los combustibles fósiles, que sigue aumentando sus emisiones de gases de efecto invernadero y que aún no ha desplegado suficientes medidas de adaptación para mitigar los daños causados por estos fenómenos. La experta también advierte del riesgo que supone la «retracción política» observada en ciertos sectores y, sobre todo, en ciertos países como Estados Unidos. «La situación climática de los próximos meses depende de la ejecución verificable de medidas climáticas y de pactos como el Acuerdo de París para frenar el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero», afirma la ahora directora ejecutiva de onepoint5.
«La situación climática de los próximos meses depende de la ejecución verificable de medidas climáticas y de pactos como el Acuerdo de París para frenar el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero»
Espinosa defiende que, en momentos como el actual, «la transición ecológica debería dejar de ser vista como un costo para ser entendida como una apuesta de seguridad y supervivencia«. En esta misma línea se posiciona Jemilah Mehmood, directora ejecutiva del Centro Sunway para la Salud Planetaria, quien recuerda que el objetivo de todas las medidas climáticas no es otro que salvar vidas y proteger los ecosistemas que hacen posible la existencia de la flora, fauna y recursos de los que dependemos todos. «El calor extremo, las inundaciones y las tormentas causan millones de muertes cada año que podrían ser evitables si tomamos acción«, afirma la especialista que, junto a otros científicos, lanza un llamamiento para acelerar el despliegue de programas de adaptación climática a escala global en un año que, por el momento, se perfila como potencialmente peligroso para el clima planetario.
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