La reina Letizia volvió este martes a utilizar un acto cultural para lanzar una reflexión sobre el impacto de las redes sociales y el consumo digital en niños y adolescentes. Lo hizo durante la entrega de los Premios SM de Literatura Infantil y Juvenil El Barco de Vapor y Gran Angular, celebrada en la Real Casa de Correos de Madrid y presidida por Letizia junto a distintas autoridades, entre ellas la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Los ganadores de esta edición fueron Josan Hatero, distinguido con el premio El Barco de Vapor, y Alba Quintas Garciandia, reconocida con el Gran Angular.
Lejos de limitarse a un discurso protocolario, Letizia hiló una intervención centrada en la lectura como herramienta para construir criterio propio frente a la velocidad y la presión del entorno digital. La Reina arrancó evocando la película «Susurros del corazón», del estudio Ghibli (premiado con el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades de este año). Su protagonista, recordó, descubre el amor en las fichas de los libros de una biblioteca. «Es una peli hace más de 30 años ni rastro de inteligencia artificial ni rastro qué maravilla de redes sociales», suspiró.
Letizia, este martes, con los dos premiados, Josan Hatero y Alba Quintas Garciandia. / José Oliva / Europa Press
La intervención, que la Reina hizo sin leer nada, como es habitual, estuvo plagada de referencias literarias y reflexiones sobre la lectura. Hizo referencia a una frase de la Nobel de Literatura coreana Han Kang («Leer limita lo que sentimos», apuntó) y también mencionó un artículo de Josan Hatero publicado recientemente en la revista literaria ‘Zenda’ sobre que al leer se mejora la habilidad y la capacidad «para comprender a las demás personas». Pero el momento más significativo de su discurso llegó cuando abordó directamente el efecto de las redes sociales sobre los adolescentes. La Reina leyó un fragmento de la novela premiada de Alba Quintas Garciandia, «La cuarta vida de Blanca Cuervo». en el que un personaje habla de la vida supuestamente perfecta que trasladan los influencers en plataformas como TikTok o Instagram, esa presión aspiracional con la que viven cada día los adolescentes a través del móvil. «Tú te quedas ahí con el culo torcido», leyó Letizia del libro sobre el impacto en una de las jóvenes al ver a esos personajes que se pasan la vida comprando y yendo a restaurantes caros y playas paradisiacas.
A través de ese ejemplo, Letizia defendió la literatura juvenil como una herramienta capaz de ayudar a niños y adolescentes a construir «la arquitectura de una mirada» y desarrollar pensamiento crítico frente a los algoritmos, la viralidad y la exposición constante a vidas que realmente no existen.
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