“Muchas cosas en las redes nos engañan. Buscad siempre la verdad»

Las claves

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El Papa León XIV animó a los jóvenes en la Vigilia en la Plaza de Lima a ser protagonistas del cambio y buscar siempre la verdad frente a los engaños en las redes.

Destacó la importancia de tener figuras que acompañen su caminar, citando como ejemplo a los santos Juan Crisóstomo, Tomás de Villanueva y Toribio de Mogrovejo.

Ofreció tres claves para reconocer la voz de Dios: el silencio, la certeza de que Dios escucha y la escucha de la Palabra viva de Cristo.

Invitó a los jóvenes a ser humanos y misioneros del Evangelio, destacando que la caridad es la virtud que más puede cambiar la historia.

El papa León XIV, en su primer gran baño de masas en la Vigilia en la Plaza de Lima, ha animado a los jóvenes a “ser protagonistas del cambio”: “Estáis llamados a dar una nueva dirección a la sociedad”.

Y también les ha advertido de los bulos y la desinformación: “Muchas cosas en las redes nos engañan, nos cuentan mentiras. Buscad siempre la verdad».

Son algunas de las respuestas que les dio a los cinco jóvenes de diferentes parroquias que fueron elegidos para preguntarle al Papa en plena Vigilia.


Una peregrina, durante la Vigilia a los jóvenes.

EFE

En su discurso, además, les invitó también a buscar “figuras que acompañen su caminar”, así como él ha tomado ejemplo de tres santos que le han ayudado durante años de formación y ministerio sacerdotal.

El primero, san Juan Crisóstomo, que significa “boca de oro”, un título que “mereció por su elocuencia”.

“Me han impresionado especialmente sus espléndidas catequesis, que unen el amor por la verdad y la rectitud de vida, y su valentía para hablar ante el Emperador, diciendo siempre la verdad”.

El segundo, el español Tomás de Villanueva, un agustino, como el propio Papa. “Por sabiduría, se ganó la estima del emperador Carlos V. Su ardiente caridad me ha alentado en los momentos de prueba”, reconoció ante la multitud.

Y el tercero, Toribio de Mogrovejo, también español. Misionero en Perú, donde se dedicó con gran celo a la evangelización de los indios, estudiando las lenguas locales.

“Santo Toribio unió una intensa vida de oración al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época. Por eso, para mí es un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo”, prosiguió.

Pero, además, invitó a los jóvenes a reconocer la voz de Dios. Y, de igual modo, les dio tres claves para hacerlo.

El Papa saluda a los jóvenes durante la Vigilia.


El Papa saluda a los jóvenes durante la Vigilia.

EFE

La primera, guardar “silencio”, que “favorece la atención y el recogimiento” y ayuda a decidir “qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer”. “Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece”, explicó.

El segundo, “tener la certeza de que Dios conoce bien vuestra voz: Él os escucha y os responderá”. Y el tercero, “escuchar su Palabra viva, que es Cristo, cuya voz sigue resonando en la Iglesia que es su cuerpo”.

Y les recordó que para descubrir la belleza de la fe hay que tener en cuenta que nadie nace como maestro y que “ante el Señor somos siempre discípulos”.

«Os invito a actuar como pastores, educadores y amigos. Si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, trasmitiréis su fuego vivo. Si permanecéis fieles a vuestra vocación, reflejaréis su gracia atrayente. Educad, por tanto, en el diálogo».

Y, por último, les dio una misión: «que seáis humanos». «Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto, el Resucitado que comparte con nosotros la historia en todo tiempo (…) Sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo, sabiendo bien que nuestra fe es un estilo de vida que se cumple en caridad. Esta, queridos jóvenes, es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra».

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