El Papa León XIV ha presidido este sábado 6 de junio la Vigilia de jóvenes en la Plaza de Lima de Madrid, el último acto de su primer día de Viaje Apostólico en España. Durante el encuentro, el Pontífice ha respondido a seis preguntas de los jóvenes, a quienes ha confiado la misión de ser «humanos» y «chispa de una humanidad nueva».
Referentes de santidad y la misión en Perú
Preguntado por sus referentes, el Papa ha destacado a tres santos que han acompañado su caminar: san Juan Crisóstomo, por su «valentía para decir siempre la verdad»; santo Tomás de Villanueva, por su «ardiente caridad»; y santo Toribio de Mogrovejo, un «modelo de entrega al pueblo». Inspirado en ellos, ha lanzado una pregunta a los jóvenes: «Si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?».
Sobre sus años como misionero en Perú, ha recordado como un tesoro el «testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza». Ha afirmado que el encuentro con «las heridas y las alegrías del pueblo» le hicieron crecer en el seguimiento de Jesús.
Reconocer la voz de Dios
Para reconocer la voz de Dios, el Pontífice ha señalado tres claves: el silencio, la oración y la escucha de su Palabra viva, que es Cristo. Ha explicado que en el silencio «comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece» y que la oración «es una voz libre» que no busca rendir cuentas.
Respecto a cómo acompañar a otros en la fe, ha recordado que «ninguno de nosotros nació siendo maestro» y ha invitado a los jóvenes a actuar como «pastores, educadores y amigos», dando testimonio con coherencia de vida. «Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo», ha asegurado.
La misión: ‘Sed humanos’
El Papa ha animado a los jóvenes cristianos a ser «en el mundo lo que el alma es en el cuerpo», viviendo como «discípulos de Jesús», que son «siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa». Les ha llamado a ser «protagonistas del cambio» en sus entornos cotidianos, como la familia, la universidad y el trabajo, y a testimoniar a Cristo también en la realidad digital.
Ha insistido en que la libertad del cristiano tiene su fuente en la fe, que «es capaz de dar luz y buen sabor a toda sociedad». Por ello, les ha advertido: «Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva».
Finalmente, León XIV ha resumido la misión que les confía: «que seáis humanos». Y ha añadido: «Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables». Les ha pedido ser «misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo», concluyendo que la caridad «es la virtud que cambia la historia más que ninguna otra». Para terminar, ha concluido exclamando: «¡Vosotros podéis cambiar la Historia, hacedlo desde el amor!»














