- El calor industrial, el gran frente energético
- Ahorros de hasta el 50% frente al gas y el gasóleo
- Redes de calor y edificios públicos
- Un debate energético centrado en la electricidad
- Más actividad rural y prevención de incendios
Empresas del sector energético consultadas por la Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) aseguran que las solicitudes de estudios y proyectos para sustituir el gas natural y el gasóleo por combustibles renovables han crecido entre un 50% y un 60% desde el inicio del conflicto, ante el temor a nuevas subidas de precios y posibles problemas de suministro.
Sectores con un elevado consumo térmico, como el agroalimentario, el papelero, el químico, el cerámico y el de materiales de construcción, están retomando proyectos que habían quedado aparcados tras la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania.
El calor industrial, el gran frente energético
El interés empresarial se concentra sobre todo en los procesos que requieren grandes cantidades de calor. Muchas industrias utilizan actualmente gas natural o gasóleo para generar vapor, agua caliente, aire caliente o aceite térmico destinado a la producción.
La biomasa se presenta ahora como una alternativa para reducir costes y ganar estabilidad frente a la volatilidad internacional.
Según AVEBIOM, las compañías están analizando el uso de astilla forestal, pellet, hueso de aceituna y otros biocombustibles sólidos para alimentar sus calderas industriales.
La patronal sostiene que el atractivo de estas tecnologías no reside únicamente en la reducción de emisiones contaminantes, sino también en la capacidad de las empresas para depender de una cadena de suministro más cercana y menos expuesta a tensiones geopolíticas.
El presidente de AVEBIOM, Javier Díaz, asegura que el conflicto en Oriente Próximo “no crea de la nada el interés por la biomasa”, pero sí acelera una tendencia que ya se venía observando desde hace años: la búsqueda de “soluciones energéticas locales, renovables y menos expuestas a la volatilidad internacional”.
La asociación recuerda además que España carece de grandes reservas de gas y petróleo, pero sí dispone de recursos forestales, agrícolas e industriales capaces de convertirse en energía térmica.
“Cada crisis energética vuelve a poner sobre la mesa que España, que no tiene gas ni petróleo, sí dispone de biomasa forestal, agrícola e industrial que puede transformarse en calor útil”, señala Díaz.
Ahorros de hasta el 50% frente al gas y el gasóleo
Uno de los principales motivos que está impulsando esta transición es el ahorro económico. AVEBIOM calcula que la sustitución de consumos continuos de gas natural o gasóleo por biomasa puede reducir el coste del calor entre un 20% y un 50% en función del tipo de industria, las horas de funcionamiento y la logística disponible.
La asociación destaca que esta diferencia puede resultar determinante en sectores donde la factura energética tiene un impacto directo sobre la competitividad. Empresas agroalimentarias, constructoras o papeleras dependen de procesos térmicos intensivos y buscan protegerse frente a nuevos sobresaltos en los mercados internacionales.
La situación también está afectando al mercado doméstico. Aunque la temporada de calefacción prácticamente ha terminado, fabricantes de pellet han detectado un movimiento “poco habitual” de distribuidores que están tratando de asegurar existencias para el próximo invierno ante el miedo a nuevas subidas del gas, el gasóleo o la electricidad.
Esa anticipación está provocando, según AVEBIOM, una salida de producto superior a la habitual para estas fechas. La asociación interpreta este comportamiento como una señal de la incertidumbre que existe en torno a la evolución del conflicto en Oriente Próximo y sus consecuencias sobre los mercados energéticos europeos.
Redes de calor y edificios públicos
El auge de la biomasa no se limita a las industrias privadas. AVEBIOM subraya que las redes de calor alimentadas con biomasa implantadas en municipios y barrios españoles están registrando ahorros de entre el 40% y el 60% frente al gasóleo.
Estos sistemas centralizados permiten abastecer de calefacción y agua caliente a viviendas, hospitales, centros educativos, instalaciones deportivas y residencias mediante una única planta térmica.
En el caso de los hogares, los ahorros también resultan significativos. Las referencias actuales manejadas por AVEBIOM apuntan a reducciones de gasto de hasta el 45% frente al gasóleo y superiores al 30% respecto al gas natural en viviendas con un consumo elevado de calefacción.
Un debate energético centrado en la electricidad
La asociación lamenta que gran parte del debate energético en España siga girando en torno a la electricidad, cuando una parte importante del consumo energético se produce en forma de calor.
AVEBIOM sostiene que la biomasa permite sustituir directamente combustibles fósiles en muchos usos térmicos sin necesidad de grandes refuerzos de la red eléctrica ni de recurrir a tecnologías todavía inmaduras.
La organización defiende además que este tipo de energía ofrece una mayor capacidad de planificación a industrias y administraciones públicas porque depende de contratos y suministros más cercanos.
“Cuando una industria cambia gas por biomasa, no solo reduce emisiones. También gana capacidad de planificación”, afirma Javier Díaz en el informe difundido este lunes.
Más actividad rural y prevención de incendios
La patronal también pone el foco en el impacto económico y territorial de este modelo energético. El aprovechamiento de biomasa moviliza recursos disponibles en el entorno rural y genera actividad económica vinculada a la gestión forestal y agrícola.
En el caso de la biomasa forestal, AVEBIOM subraya que su valorización energética ayuda a reducir la acumulación de combustible vegetal en los montes, uno de los factores que favorecen los grandes incendios forestales.
La asociación advierte de que cada año quedan sin utilizar millones de toneladas de biomasa mientras numerosas industrias y edificios públicos continúan dependiendo de combustibles importados.
En paralelo, Bioenergy Europe —organización europea de la que forma parte AVEBIOM— trasladó recientemente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la necesidad de reconocer la bioenergía como una herramienta estratégica para reforzar la seguridad energética europea y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.














