Dios invisible, y los fantasmas, a veces

Ya lo escribí: no soy literato, que sería mucho, siendo lo que soy, «casi nada». Ni literato de libros ni de Biblias, que éstas son historias de milagros y mitos, unos de hebreos y otros de cristianos, alguno maravilloso, con división en Antiguo Testamento, o libros en hebreo y alguno en arameo, y en Nuevo Testamento, o también libros, pero en griego. Escribí testamentos y muchos, que en nada se parecen a los de los judíos y cristianos, pues los míos fueron ya en tiempos de secularización, sin Yahvé ni Dios.

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