La esclavitud es una lacra que la humanidad todavía padece en muchos lugares de todos los continentes. En España con frecuencia aparecen personas dedicadas al tráfico de personas, traídas ilegalmente con la promesa de trabajo y una vez en nuestro país sometidas a unas condiciones de esclavitud inhumanas. A veces se les fuerza a la prostitución o se les somete a jornadas de 14 horas de trabajo sin salario o con uno irrisorio.
Los países africanos fueron sometidos a una esclavitud especialmente dolorosa. Los países europeos colonizadores metían a a los africanos en barcos para su destino en América, quitándoles de sus familias y pueblos. Ahora, los países africanos empiezan a reclamar a los países europeos que pidan perdón por lo que hicieron y también una restitución económica. No estaría de más que en este contexto, Europa perdonase la deuda a África, deuda que significa un gran impedimento para su progreso, dado que es un alto porcentaje de su PIB. Dentro de la misma África hay esclavitud hacia determinadas etnias, dando lugar en algunos países a situaciones de marginalidad y explotación de poblaciones enteras. Un ejemplo de ello es lo que sucede con los pigmeos en la República Centroafricana, donde prácticamente son excluidos de la enseñanza y de la sanidad. Solo las actuaciones de misioneros consiguen mejorar la situación construyendo escuelas y dispensarios. El descenso de la ayuda al desarrollo por pare de Estados Unidos y algún país europeo no ayuda a la lucha contra la esclavitud.
No todo son malas noticias referente a la esclavitud. En India es bien conocido el sistema de castas que está en todas las capas de la sociedad. Los dalits (dalit viene del sáncrito significando roto o aplastado) han sido relegados tradicionalmente a los estratos más bajos de la sociedad, y su dignidad frecuentemente es reducida a la mínima expresión. Aunque la Constitución India abolió formalmente esta discriminación, la exclusión social y la violencia continúan. Son alrededor de 200 millones, con pobreza extrema y un menor acceso a servicios elementales. Por todo esto es una gran noticia que los obispos católicos de la India, representando a las 174 diócesis, de los tres ritos católicos, latino, malabar y siro-malankar, eligieran como presidente del episcopado a un dalit, Anthony Paola. El papa Francisco ya se había adelantado, dado que le había nombrado cardenal en 2022, suponiendo un desafío deliberado al sistema de castas.
La elección tiene un peso simbólico y pastoral, buscando, como lo hizo la designación del cardenal, confrontar jerarquías sociales tradicionales, así como un signo de esperanza para los dalits.
En tiempos que se acumulan noticias preocupantes es importante resaltar las que significan un verdadero avance humano.














