La continuidad de Iago Aspas y Marcos Alonso, actualmente en el aire, va a condicionar la planificación deportiva del Celta, tanto en el aspecto económico, por elevada carga salarial que representan sus respectivas fichas, como en el deportivo, ya que el club abordará determinado perfil de fichajes en función de si va a contar o no otro año con ellos. En la Calle del Príncipe esperan respuesta antes de que concluya la temporada.
El Celta tiene la impresión y también la esperanza de que ambos seguirán liderando la joven plantilla celeste, pese a que los recurrentes problemas físicos de Aspas, a quien Claudio Giráldez ha empleado con cuentagotas en los últimos dos meses de competición. «Ojalá quiera seguir, sabemos que su final está cerca», relataba, tras la eliminación europea a manos del Friburgo el estratega porriñés, que antes de la última visita a La Cerámica alimentaba, si cabe, las dudas sobre su retirada del moañés. «Nos duele, pero la realidad es que no está para jugar 90 minutos», confesaba el técnico, que elogiaba el «enorme esfuerzo» del morracense para estar a disposición del equipo y no se mostraba ya tan optimista de su continuidad. «Es necesario gestionar su carga, que los minutos en que esté nos dé calidad», establecía.
La realidad es, sobre todo en LaLiga, las apariciones de Iago se han reducido a la mínima expresión. Su rol, admitía Giráldez, «ha cambiado», lo que obliga a «cuidarlo y dosificarlo» para sus minutos en el campo marquen las diferencias. Los datos de participación reflejan con precisión esta caída de protagonismo de Aspas. El capitán celeste disputó su último encuentro en Liga como titular el pasado 12 de enero en el Ramón Sánchez Pizjuán. Desde entonces apenas ha sumado 141 minutos en 14 partidos, con participaciones, en la mayoría de los casos, residuales. En Europa su protagonismo ha sido considerablemente mayor (8 titularidades en 14 partidos).
Mientras su participación decrece de forma significativa, Aspas sigue deshojando la margarita. Hasta donde se conoce, no hay una decisión tomada. Cada vez que se le pregunta, el futbolista asegura que se lo sigue pensando y en su círculo próximo reconocen que no saben cuál será su decisión final. Tanto el Giráldez, de un tiempo a esta parte con menos seguridad, como el club mantienen el optimismo, acaso con más esperanza que certeza.
Uno de los factores que podrían decantar la balanza sobre la continuidad del moañés (y también la de Marcos) es que el equipo repita clasificación europea. Volver a Europa sería un aliciente importante para seguir otro año. Desde la Calle del Príncipe no creen sin embargo que no entrar en Europa sea del todo determinante, porque «a Iago le encanta esto». En el club consideran que el moañés «tiene fuerzas y fútbol para seguir otro año» y opinan que le «costará renunciar», ya no solo a disfrutar de seguir compitiendo, sino de la rutina diaria a los entrenamientos.
En el caso de Marcos Alonso, el optimismo es aún mayor. El zaguero madrileño anunció hace ya algunos meses que hacia finales de la temporada decidiría si aceptaba la oferta de renovación que tenía encima de la mesa o colgaba las botas. Los problemas de espalda que le afectan desde hace algún tiempo parecían el factor decisivo a la hora de inclinar la balanza hacia uno u otro lado.
Y la realidad es que Marcos Alonso, que este domingo no podrá jugar contra el Elche por sanción, está concluyendo una temporada tan exigente como la actual en tan buena forma como la empezó. El madrileño es, de hecho, el jugador de campo más utilizado por Claudio Giráldez este curso, por delante de Javi Rodríguez, el segundo en el escalafón, Mingueza o Ilaix Moriba.
Sin haber jugado la Copa del Rey, Alonso acumula 3.399 minutos repartidos en 39 partidos, todos los de Liga disputados hasta la fecha y 11 de los 14 jugados en Europa. Solo en uno de ellos, frente al Betis, no fue titular en LaLiga y se perdió tres en el continente (Dinamo de Zagreb, Ludogorets y Bolonia). El resto, salvo tres, los jugó completos. Si finalmente decide no seguir, no parece que el aspecto físico vaya a ser determinante













