Elimina un tercio

«Sobra un tercio» es una frase atribuida al escritor brasileño Graciliano Ramos, y que, si lo piensas, se vuelve menos desafiante y menos exagerada cuanto más pasa el tiempo. A medida que este transcurre, y uno adquiere experiencia, y ve mundo, y conoce a más y más humanos, y se dota de mejores juicios para desentrañar qué ocurre a su alrededor, comienza a sospechar que, en realidad, sobra más de un tercio de casi todo. Demasiado relleno. Hasta entonces quizá sienta el encanto de la acumulación, incluso el temor a la escasez. No queremos quedarnos cortos, así que mejor que sobre. En caso de duda, la abundancia se impone a la sobriedad. Yo todavía llevo encima restos de este miedo cuando me quedo a dormir en hoteles. Me espeluzna la posibilidad de despertar en mitad de la madrugada hambriento y no tener una cocina y una nevera llena hacia la que arrastrarme. Cuando estoy lejos de casa, antes de irme al hotel ceno siempre un poco más de lo que necesito, por si las moscas. Quién sabe si para equilibrar la balanza en que a veces se convierte la mente, el pasado agosto me fui once días a China y me llevé una maleta pequeñísima, en la que faltaba un poco de todo.

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