En los últimos meses, la vida de Maverick Viñales ha sido una montaña rusa de emociones. Lastrado por una lesión en el hombro que no le dejaba rendir a su nivel, el piloto de Roses se bajó de la moto en el GP de Alemania, a mediados de julio, y regresa este fin de semana en Japón, 80 días después y con sabor a despedida, ya que KTM no cuenta con él para el próximo año y la parrilla está cerrada, de momento.
«Está bien volver. En mi cabeza pensaba: ‘No voy a volver’. Tenía esa sensación. Tengo mucha curiosidad por saber dónde estoy en mi recuperación y motivado a seguir», admite Maverick, sorprendido de que KTM le llamara para probar la 850 en el Red Bull Ring, después del Gran Premio de Austria.
«Yo pensaba que este año no iba a correr más. Me extrañó ese test y más, que me dejaran probar la moto del año que viene. La verdad es que no le pillo el rollo a los de KTM. No entiendo qué quieren de mí. Muchas veces he intentado encontrar una lógica a todo lo que me ha pasado en estos cuatro últimos meses, y no la veo por ningún lado», ha señalado.
«No tengo expectativas para esta carrera, hace mucho que no piloto la moto. El test en Austria fue bien, pero sólo fueron unas pocas vueltas. Aquello o es tan duro como Japón. Veremos, porque la moto parece que va bastante bien”, ha valorado ‘Mack’.
Asegura que en estos dos meses alejado del Mundial , «lo único que he echado de menos es la moto, esa sensación, cuando vas al límite y aprietas… Por lo demás, muy bien, nada de viajes, con mi familia, entrenando mucho. No quería hacer ningún movimiento extraño o algo que afectara a la inflamación, así que me pude preparar cada día para recuperar fuerza», ha explicado.
Con los asientos de Tech3 ya oficialmente comprometidos para Luca Marini y Senna Agius en 2027, Viñales se une al grupo de pilotos formado por Jack Miller, Brad Binder, Franco Morbidelli y Alex Rins que abandonará el Mundial a final de temporada.
¿Y ahora qué?
“Obviamente, aún no he terminado aquí. Tengo muchos objetivos que alcanzar. Está claro que ya no hay sitio en la parrilla. Desafortunadamente en KTM, me dejaron fuera y cuando lo supe ya era demasiado tarde. No tuve ninguna oportunidad, pero nunca se sabe lo que depara el futuro. Aquí pasan muchas cosas, tal vez se abra una puerta», advierte Maverick, que no descarta volver en el futuro.
«Mi primer objetivo es recuperarme, estar en plena forma para poder rendir al máximo, y luego ya veremos. Desde luego, no estoy dispuesto a rendirme, así que lo intentaré. Tengo que encontrar la manera y cuando se presente la oportunidad de volver al Mundial, la aprovecharé».
«Prefiero quedarme en casa y esperar que surja una oportunidad, que ir a Superbikes. Mi hombro no será el mismo que antes, pero está lo suficiente bien para pilotar y más aún las motos de 850», ha cerrado Viñales, que se plantea un compás de espera como probador en MotoGP.













