Una de las grandes promesas de la exploración espacial del futuro, el sistema que hasta ahora lidera gran parte de las promesas relacionadas con futuros viajes tripulados a la Luna y hasta la construcción de colonias humanas en Marte, ha despegado este lunes desde la base espacial Starbase de Texas en el que, hasta ahora, se perfila como su viaje más importante. El supercohete Starship de SpaceX, la empresa espacial propiedad de Elon Musk, ha logrado alzar el vuelo alrededor de las 14.46 (hora peninsular española) y poner rumbo a su primer viaje orbital alrededor del planeta tierra. Según explican los impulsores de esta misión, el objetivo será poner a prueba varios sistemas hasta ahora no testados para estudiar si algún día este vehículo espacial podría utilizarse para viajes espaciales de más largo alcance. Todo apunta a que el recorrido de este lunes se alargará durante unas 10 horas y, si todo va según lo previsto, culminará con un amerizaje frente a las costas de Chile durante la próxima madrugada (alrededor de la 1 según los relojes españoles).
El objetivo del vuelo de este lunes, que destaca como la decimocuarta misión de prueba realizada con este vehículo, es realizar alrededor de seis órbitas completas al planeta en un recorrido con una altitud aproximada de 275 km sobre la superficie terrestre. Durante el viaje, además, se desplegarán un total de 26 satélites Starlink V3 y se llevarán a cabo maniobras orbitales inéditas con las que poner a prueba las capacidades técnicas de la nave. También se probarán varias mejoras y experimentos relacionados con el escudo térmico de la Starship para completar los requisitos de seguridad que, en un futuro, serán clave para albergar misiones tripuladas con astronautas. La misión lanzada este lunes no cuenta con pasajeros pero, en un futuro, Starship aspira a albergar grupos de hasta 100 personas hacia la Luna, Marte o quién sabe si más allá. De hecho, según ha declarado Musk durante las operaciones previas al lanzamiento de este lunes, este vuelo de prueba supone un paso más para conseguir su objetivo final de «convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria» con presencia en otros lugares del Sistema Solar.
La nave, aún en fase de pruebas, espera albergar algún día misiones de hasta 100 personas hacia la Luna o Marte
En los 13 vuelos de prueba realizados desde 2019 hasta ahora, varios de los prototipos utilizados han acabado explotando o sufriendo averías técnicas importantes en algún momento se su recorrido. En 2023, el cohete estalló tras apenas cuatro minutos de vuelo y acabó completamente destruído. La última prueba, realizada en julio de este año, se realizó con éxito aunque, finalmente, no se consiguió completar la maniobra de amerizaje y la nave terminó cayendo sin control sobre el océano. La empresa de Musk afirma que ya ha aprendido de estos errores, ha realizado los correspondientes arreglos técnicos y ahora aspira a completar con éxito el vuelo más complejo hasta la fecha donde, por primera vez desde que se está testando este vehículo, se intentará realizar una órbita completa alrededor de la Tierra, desplegar carga útil en el espacio y llevar a cabo un regreso controlado. La compañía afirma que su objetivo es «realizar con éxito el lanzamiento, el ascenso, la separación de etapas, la maniobra de recuperación de impulso y la maniobra de aterrizaje en un punto de aterrizaje en alta mar«.
Si el vuelo de este lunes culmina con éxito, Starship estaría más cerca de alcanzar su sueño pero, eso sí, aún tendría por delante un largo proceso de pruebas técnicas. En futuros vuelos, de hecho, se espera realizar pruebas técnicas más ambiciosas como la transferencia de combustible en órbita y las operaciones para recuperar el cohete no en el mar sino a través de una plataforma para poder así reutilizar su estructura. Este paso será clave de cara a misiones espaciales más ambiciosas donde se necesitará que los vehículos empleados puedan despegar y aterrizar de forma controlada y segura durante múltiples ocasiones para poder así reducir los costes de acceso al espacio y hacer viables misiones de larga duración, como el regreso a la Luna y los futuros viajes tripulados a Marte. Paralelamente, la nave también tendrá que realizar pruebas adicionales para poder integrarse en la estructura de la misión Artemis y utilizarse como módulo de alunizaje para las misiones enfocadas, ya sí, a volver a pisar el suelo lunar tras más de 50 años de ausencia.
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