La asociación Aixeca el cap nació en Sabadell en marzo de 2023 para promover un uso responsable y regulado de las pantallas, especialmente entre niños y adolescentes, a partir de la preocupación de familias y profesionales de la educación y la salud por el uso de móviles y dispositivos digitales. Su presión, junto al de otros grupos como Adolescència lliure de mòbils, logró la prohibición de los móviles en la educación obligatoria el curso pasado. Tras la publicación este martes de los últimos datos del informe PISA, que advierte de un problema mundial de comprensión lectora y señala que «los estudiantes tienen dificultades con textos de más de 400 palabras», desde Aixeca el cap vuelven a pedir a la conselleria de Educació que retire las pantallas de las aulas de primaria de «forma inmediata» y las deje solo «de manera muy limitada» en secundaria.
La posición de Aixeca el cap ha sido siempre crítica con la digitalización intensiva de la enseñanza. «Llevamos años diciéndolo, nos hemos documentado con estudios científicos al alcance de todo el mundo, pero parece que el mensaje no acaba de llegar ni al Departament d’Educació ni al Gobierno. Las pantallas no favorecen el aprendizaje, lo distorsionan. Una vez más, caída brutal en las pruebas PISA«, señala la plataforma en un comunicado.
«Aunque en clase se reduzca al mínimo el uso de las pantallas, la propia cultura que genera el entorno digital es difícilmente compatible con una lectura en profundidad y pausada, que está en la base de una mejor comprensión. No es lo mismo leer un libro que leer un pantallazo»
Tue Halgreen, analista sénior de la OCDE para PISA que presentó los resultados, señalaba que parte del descenso en los resultados está ligado al avance de la tecnología y a los cambios sociales que ha provocado en la última década, más que a una política educativa concreta de cada país.
Pasos adelante
En cuento a medidas concretas sobre este asunto, el curso pasado el Departament, además de prohibir el uso de los móviles, eliminó también las pizarras digitales -grandes pantallas táctiles- en las aulas de Infantil, y este curso ha retrasado el reparto del primer ordenador portátil hasta sexto de primaria y ha restringido también el uso de la IA generativa hasta los 14 años; a la vez que la mayoría de centros ha ido dejando atrás las licencias digitales para volver al libro en papel. Avances que desde Aixeca el cap consideran aún insuficientes.
Francesc Pedró, catedrático de Políticas Educativas de la UPF y codirector del Anuari de l’Educació a Catalunya 2026 de la Fundació Equitat.org, recuerda que PISA no es un estudio experimental y, por tanto, no permite establecer relaciones de causa-efecto: «Como mucho, se pueden establecer correlaciones». Partiendo de esta premisa, sí coincide en que, sin duda, «el uso continuado de este tipo de aplicaciones resta tiempo al que años atrás se habría podido dedicar a la lectura».
«Aunque en clase se reduzca al mínimo el uso de las pantallas, la propia cultura que genera el entorno digital es difícilmente compatible con una lectura en profundidad y pausada, que está en la base de una mejor comprensión. No es lo mismo leer un libro que leer un pantallazo», resume el experto, quien añade que lo que hace falta es reflexionar sobre cómo transmitir la pasión por la lectura y cómo acompañar a los jóvenes en el aprendizaje de las competencias digitales. «Los datos no avalarían la tesis de que la tecnología es perniciosa por sí sola», zanja.
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