Dejar al perro atado en la puerta de un supermercado, una tienda o cualquier otro establecimiento mientras hacemos un recado puede parecer una práctica que dura apenas unos minutos. Pero la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece restricciones que afectan directamente a este comportamiento y que pueden acabar en una multa económica.
Es una situación muy habitual: el dueño llega con su mascota, busca un lugar donde atarla, lo hace y entra a hacer la compra con la idea de volver rápidamente. El problema es que, mientras permanece dentro del local, el animal queda sin supervisión presencial, algo que la normativa contempla de forma expresa.
¿Se puede dejar al perro solo en la calle?
La Ley de Bienestar Animal prohíbe mantener a los animales de compañía atados o deambulando por espacios públicos sin la supervisión presencial de la persona que es responsable. No hay excepciones específicas que permitan dejar al perro solo unos minutos por hacer la compra.
Insistimos en que este matiz es fundamental. La norma no establece que cinco, diez o quince minutos sean un periodo permitido. Lo determinante es que exista una supervisión presencial adecuada mientras el animal está en un espacio público, sea cual sea.
Dos perros cachorros jugando / 5
La prohibición busca reducir situaciones de riesgo para las mascotas. Un perro que permanece solo en la calle puede escaparse, ser objeto de un robo, sufrir un enfrentamiento con otro animal o una persona o quedar expuesto a temperaturas y condiciones climatológicas desfavorables.
¿De cuánto puede ser la multa?
El incumplimiento de estas obligaciones puede considerarse una infracción leve, cuya sanción económica se sitúa entre 500 y 10.000 euros. Esto no significa que cualquier persona que deje a su perro atado durante unos minutos vaya a recibir automáticamente una multa de 10.000 euros. Ese máximo se da en algunas situaciones de reincidencia clara.
Si la conducta encaja de alguna forma en una infracción grave, las sanciones económicas pueden ser todavía mayores: entre 10.000 y 50.000 euros. Por eso, aunque dejar al perro atado en la puerta pueda parecer un gesto cotidiano, es muy peligroso tanto para él como para tu bolsillo.















