Tras el fallecimiento del ilusionista Juan Tamariz el pasado 18 de agosto, su hija Ana Tamariz se ha encargado de atender amablemente a los medios y explicar que pasará de ahora en adelante con los proyectos que quedaron pendientes. También agradeció e hizo especial alusión a los sanitarios, amigos y familiares pero, no a la viuda de su padre: Consuelo Lorgia.
El periodista Carlos García estuvo presente en el tanatorio donde se veló por los restos del mago y apunta a que «en ningún momento vimos interacción» entre los hijos de Tamariz y Consuelo. Reconoce que el círculo que se acercaba a Consuelo «era más cerrado» y que ella estaba «emocionada y pasando su duelo».
Lorgia cuenta en exclusiva que los hijos de Tamariz metieron el 29 de enero en una residencia y pasó «dos días llorando y preguntando dónde estaba», pero nadie le dijo nada. Acabo enterándose que prohibieron a Juan hablar con Consuelo, su esposa por supuestamente «todo lo que había hecho». Según Carlos, ella logra encontrarle a través de mensajes con el propio mago. También hablo con un hermano de Tamariz y le confiesa que «La indicación que me han dado es que no te hable».
«Cuano llegué a la residencia estaba escrito que sólo podían visitarle los cuatro hijos» y «tenía los ojos hinchados de llorar», explica, además de alegar que no quiso decir nada al mago sore lo que estaba ocurriendo y que para poder verle enseñó fotografías de su boda a los trabajadores.
Lorena Vázquez ha podido hablar con varios compañeros de profesión de Juan y confirman que la relación entre los hijos de Juan y Consuelo era «bastante complicada» pero, porque la relación entre el ilusionista y Consuelo también lo era. Uno de los magos más conocidos de este país y amigo íntimo de Juan revela que Tamariz fue «plenamente consciente hasta el final» de qué información se estaba dando y a quién, por lo que sus hijos no actuaban a sus espaldas.
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