Si haces una dieta baja en calorías y con poca grasa, proteína o carbohidratos tu cuerpo se siente atacado y se inflama. Es una reacción del sistema inmunitario

Sentirse cansado al despertar, dolores de cabeza frecuentes, hinchazón abdominal o niebla mental son síntomas que muchas personas normalizan y atribuyen al estrés o la edad. Sin embargo, podrían ser señales de una inflamación crónica de bajo grado, un problema silencioso que puede derivar en patologías más graves. 

La nutricionista Sandra Moñino, especialista en la materia, ha abordado esta cuestión en ‘La Tarde‘ de COPE, en una entrevista con Pilar García Muñiz.

Moñino describe esta condición como una «epidemia silenciosa» porque «la gran mayoría de personas que sufren inflamación no lo saben». Según la experta, el cuerpo envía señales como eccemas, rojeces, caída del cabello o granos que a menudo se ignoran o se tratan con parches.

Advierte que si estos síntomas son constantes, es crucial investigarlos, ya que una inflamación no tratada puede evolucionar a enfermedades como esclerosis múltiple, psoriasis o tiroiditis de Hashimoto.

La inflamación no solo afecta al cuerpo, sino también a la mente. Moñino explica que existe una «autovía de doble sentido» entre el intestino y el cerebro. «Cuando nuestro intestino se inflama, cuando tenemos un desequilibrio de las bacterias que tenemos en el intestino, de esa microbiota intestinal, hay una conexión muy importante entre el intestino y el cerebro«, afirma. 

Esto puede manifestarse en forma de ansiedad, estrés, falta de concentración, niebla mental e incluso problemas de descanso.

Hacer dieta te inflama

Uno de los puntos más llamativos que aborda Sandra Moñino en su libro es la idea de que «hacer dieta nos inflama«. La nutricionista argumenta que las dietas excesivamente restrictivas, en las que se reduce drásticamente el número de calorías de un día para otro, generan una respuesta de estrés en el organismo. El cuerpo, al no saber cómo reaccionar a ese cambio brusco, se inflama como mecanismo de protección.

Hacer dietas restrictivas inflama, llevar una alimentación saludable te beneficia y te desinflama»

Sandra Moñino

Nutricionista

El cuerpo interpreta una restricción calórica severa como una agresión. «Como esa dieta te está haciendo daño, no estás tomando las calorías, grasas, proteínas y carbohidratos que necesita tu cuerpo en ese mismo momento, entonces, a modo de respuesta y supervivencia, se inflama para protegerte«, detalla Moñino.

Por ello, insiste en que «hacer dietas restrictivas inflama, mientras llevar una alimentación saludable te beneficia y te desinflama».

Inflamación

La solución, según la especialista, no pasa por las dietas, sino por «establecer un estilo de vida que dure para siempre«. Esto implica un cambio de hábitos profundo, como aprender a comer sin azúcar, acostumbrando al paladar al sabor real de los alimentos. 

Claves para un estilo de vida antiinflamatorio

Para combatir la inflamación, el primer paso es cambiar la alimentación con el objetivo de modificar la microbiota intestinal. Moñino aconseja reducir al máximo el consumo de azúcar, harinas refinadas y ultraprocesados para «matar de hambre» a las bacterias perjudiciales. 

En su lugar, se debe potenciar una dieta basada en alimentos naturales como frutas, verduras, carnes, pescados, huevos y grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra o el aguacate.

A mayor diversidad de alimentos, mayor diversidad bacteriana»

Sandra Moñino

Nutricionista

La clave reside en la variedad. «A mayor diversidad de alimentos, mayor diversidad bacteriana, y la diversidad bacteriana nos interesa muchísimo, porque eso reduce la inflamación y mejora nuestra microbiota intestinal», asegura la nutricionista. Este cambio no solo mejora la salud, sino que también «refuerza el sistema inmunitario y hace que nos encontremos mucho mejor».

El descanso es otro pilar fundamental. Moñino señala que la relación entre el sueño y la inflamación es bidireccional: «si tú no descansas bien, te inflamas, y si estás inflamado, también te cuesta más conciliar el sueño». Recomienda cenar ligero y al menos tres horas antes de dormir, reducir la exposición a las pantallas y potenciar la luz natural por la mañana para regular la melatonina, la hormona del sueño.

Fuente