El goteo de llegadas de pateras cargadas de migrantes en busca de una vida mejor no cesa. El drama de estas personas que se juegan la vida en una travesía muy peligrosa y a menudo mortal adquiere una dimensión insoportable cuando en lugar de las frías cifras de la estadística se difunden los rostros, las imágenes de seres humanos, algunos tan pequeños como los que ayer arribaron a Formentera en una patera a mediodía y cuya imagen captó el fotógrafo Javi Parejo.
Un pescador le avisó de que arribaban migrantes en una barca y él acudió con su coche. Cuando llegó, a las 13.30 horas, ya estaban en tierra, extenuados: 28 personas de Guinea y Nigeria, entre ellos dos niños de solo tres años, Gloria y Mohamed. En total, en el grupo había diez menores de edad de entre 3 y 17 años que soportaron auténticas penalidades bajo un calor extremo durante los tres días que estuvieron en el mar, según relata el fotógrafo.
Dos niños pequeños juegan mientras esperan el autobús. | JAVI PAREJO
«Llegué antes que la Guardia Civil y cuando han visto mi botella de agua se han tirado a ella como locos. Primero les he dado de beber a los niños. Les reuní y les puse a la sombra. Luego ya ha llegado la Guardia Civil», prosigue. Los migrantes llegaron muy cansados y con síntomas de deshidratación, explica Parejo aún emocionado: «Con estos calores, una treintena de personas en una barca de cinco metros… Imagínate, niños y todo». Como en los dos furgones de la Guardia Civil no cabían todos, Parejo trasladó a tres con su coche al Pilar de la Mola.

Un guardia civil atiende a uno de los pequeños. | JAVI PAREJO
Fotos para remover conciencias
La niña Gloria iba acompañada de su madre, y el pequeño Mohamed, de sus dos progenitores. Además, había varias mujeres más. Los guardias civiles y Parejo trasladaron a los migrantes a El Pilar de la Mola, y allí esperaron a que llegara el autobús que los llevaba a la carpa de primera acogida de migrantes, en el puerto de la Savina, para después coger el ferri a Ibiza. En el operativo intervinieron la Guardia Civil del Puesto de Formentera y la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (Usecic). «Espero que por lo menos estas fotos remuevan conciencias», reflexiona este fotógrafo que está visibilizando el drama de la migración en Formentera, más allá de las estadísticas.

Los migrantes se cobijan en una sombra recién llegados en patera a la zona de s’Estufador, en Formentera. / | JAVI PAREJO
Estos 28 migrantes se suman a los 27, también subsaharianos, que llegaron ayer de madrugada a la costa de Formentera, según informó la Delegación del Gobierno. El operativo se produjo a las 00.45 horas en la línea de costa de la zona de es Caló, e intervinieron agentes de la Guardia Civil de Formentera y de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (Usecic).
En un solo día, 55 migrantes, entre ellos al menos diez menores. El Consell Insular de Formentera debe asumir la tutela de los menores de 18 años que llegan sin la compañía de ningún adulto, una situación que ha puesto a la administración en una situación límite debido a que no tiene ni recursos ni presupuesto para atender las necesidades de tantos menores.
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