En un contexto marcado por la despoblación y la pérdida de actividad económica en el interior, tres jóvenes de La Mata han decidido emprender desde el territorio. Lo han hecho en Morella, donde han inaugurado ‘El Boticari’, un nuevo establecimiento que nace con una doble vocación: dar salida a productos propios y reforzar el vínculo con la producción de proximidad.
Detrás del proyecto están David, Marc y Javi, tres socios que comparten raíces en la comarca y una idea común sobre cómo generar actividad económica en el interior. La iniciativa surge a partir de la cerveza artesana IEPA, impulsada por David hace años y que hasta ahora no contaba con un espacio propio para su comercialización. La apertura de ‘El Boticari’ responde a esa necesidad, pero también a una visión más amplia. “Queríamos crear algo nuestro y hacerlo aquí”, explican. La elección de Morella no es casual. Su capacidad de atracción turística y su papel como referente comarcal fueron factores clave para ubicar el negocio en uno de los porches del casco histórico.
Los tres emprendedores de La Mata. / J. Ortí
Un nuevo concepto
El establecimiento funciona bajo el concepto de ‘tap room’, un modelo todavía poco habitual en la provincia y que consiste en una cervecería vinculada directamente a una marca productora. La base de la oferta gira alrededor de IEPA, con varias referencias de barril, a las que se suman otras cervezas artesanas de productores castellonenses. Sin embargo, el proyecto no se limita a la bebida. Uno de sus pilares es la apuesta decidida por el producto de kilómetro cero. La carta incorpora quesos, embutidos, carnes, conservas y otros elaborados procedentes de Els Ports y comarcas próximas, fruto de la red de contactos que los impulsores han ido construyendo con pequeños productores en los últimos años. La filosofía es sencilla: aprovechar el valor añadido del territorio y trasladarlo al consumidor. En una zona donde la actividad ganadera, agrícola y artesanal sigue siendo parte esencial de la economía local, iniciativas como esta buscan generar nuevas vías de comercialización y visibilidad.
El nombre del local también conecta con esa idea de arraigo. ‘El Boticari’ ocupa el espacio de una antigua farmacia de Morella, un guiño a la memoria comercial del municipio y a su historia reciente.

‘El Boticari’ ocupa el espacio de una antigua farmacia de Morella. / J. Ortí
Más allá del negocio, los promotores insisten en que el objetivo de fondo es contribuir a dinamizar la comarca desde dentro. En un escenario en el que muchos jóvenes optan por marcharse, proyectos como este representan una forma distinta de afrontar el futuro: quedarse, emprender y construir oportunidades a partir de los recursos propios.
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