Juanma Moreno tomó posesión este domingo por tercera vez como presidente de la Junta de Andalucía en un acto que no llegó a una hora en los jardines del Palacio de San Telmo y que luego se remató con un desayuno de café, zumo, mollete con jamón, croissants, magdalenas, pastelitos y brochetas de fruta. Para todos los gustos. Eso es la vía andaluza que siguió defendiendo Moreno en su discurso, un camino amplio donde quepa todo el mundo y que cada uno desayune lo que le dé la gana. Eso sí, ahora con Vox de plato principal.
El acto tuvo poco que ver con el de 2022. Fue mucho menos pomposo y mucho más pragmático. Lo más lucido fue el cuarteto de cuerda de la Fundación Barenboim-Said. El detalle de color: unos abanicos de flores para que los invitados espantasen el calor. Vox acudió al completo, con el vicepresidente in pectore Manuel Gavira arropado por todos sus diputados. En primera fila escucharon la advertencia del presidente andaluz: «La legislatura será fructífera o no será, será larga o no, si no es fructífera«. El mensaje es claro, Moreno quiso darles un toque de atención a sus socios para decirles que hay que cumplir los acuerdos y que no será rehén de los desmanes y desaires de Vox. Antes abre las urnas y disuelve el Gobierno.
Los diputados de Vox se situaron al final del Salón de los Espejos, donde se sirvió el desayuno, y mantuvieron un trato educado y amable con todos los que desfilaron para saludarlos. Todo el mundo, por cierto, fue a estrechar la mano de Manuel Gavira. Antes de entrar a la sala, aún en los jardines, la esposa de Juanma Moreno, Manuela Villena, cumplió con el manual de convivencia de su marido y tuvo el gesto de ir a tenderle la mano al futuro vicepresidente de la Junta y a presentarle a sus tres hijos. Un diez para esos niños, ya adolescentes, que no solo saben comportarse con una educación excepcional sino que encima son habladores, diplomáticos y aguantan estoicamente actos institucionales. Villena también saludó amablemente a la líder del PSOE-A, María Jesús Montero.
Juanma Moreno junto a su esposa, Manuela, y sus hijos. / Julio Muñoz / EFE
«No vamos a cambiar nada»
A la salida, Gavira, siempre escoltado por su grupo, tuvo oportunidad de responder a la pregunta de El Correo de Andalucía. ¿Van a acudir este lunes al acto homenaje a Blas Infante en el Parlamento de Andalucía? Frenazo en seco y cara de asombro: «¿Nosotros? Seguro que no«. Nunca han ido. Piensan que Blas Infante, padre de la patria andaluza según el Preámbulo del Estatuto de Autonomía, es un «lunático separatista» que pretendía «islamizar» España y «abrazaba a Mahoma». Gavira siempre ha dejado claro que «no hay más patria que España». Nunca ha sido sutil a este respecto. Así que Vox se estrenará en la vicepresidencia dejando claro que no piensa cambiar ni un ápice su ideario y que seguirá sin participar en homenajes a Blas Infante. Insisten en no van a cambiar por más que desde este PP, andalucista y de pulserita con banderita blanca y verde en la muñeca, se muestren convencidos de dentro del Gobierno se irán domesticando. Llegará el 4 de diciembre, Día de la Bandera Andaluza instituido por Juanma Moreno, y el 28 de febrero, Día de Andalucía, y veremos si siguen sin acudir y desafiando a la Junta de la que ahora forman parte
Hubo ausencias notables. La de los líderes de UGT y CCOO en Andalucía fue muy comentada. «Se acabaron las mariscadas a costa de los andaluces. Los recursos públicos deben destinarse exclusivamente a atender las necesidades de los ciudadanos», fue el último tuit de Gavira este sábado enlazando una noticia que hablaba de «tijeretazo» a las subvenciones de los sindicatos.
Ausencia también muy comentada la de Alberto Núñez Feijóo ahora que Juanma Moreno ha dejado de ser «el Califa» de Andalucía, como lo apodó el presidente del PP cuando obtuvo su mayoría absoluta. No quisieron faltar los responsables de que Moreno llegara a Andalucía: Mariano Rajoy y Soraya Saénz de Santamaría. En los corrillos, lógicamente muy afines al morenismo, había comentarios de respaldo al presidente andaluz pero también asombro por lo rápido que el líder había decidido desencallar todo. «Pensábamos que no iba a ser tan rápido y que no iba a ceder a todo. Lo mismo debería haber esperado un poco más», admitía un alcalde del PP. Lo que más asombro ha causado es que se asuma el texto íntegro de Vox en el tema de inmigración. A lo que desde el PP responden con un lacónico: «Es lo que hay».

Acto de toma de posesión de Juanma Moreno este domingo 5 de julio. / Joaquín Corchero / Europa Press
El guion de Génova
A esa pregunta, en el equipo de Moreno hay dos respuestas rápidas. La primera: se pensó en negociar cuatro abstenciones con Adelante Andalucía pero entendieron a la velocidad del rayo que ahí no había nada que hacer. La segunda: el presidente andaluz no ha decidido solo y Génova quería un acuerdo rápido y sin alargar las tensiones con Vox. No había otro camino y cuanto antes, mejor, resumen desde San Telmo. Feijóo, el ausente, ha pedido rapidez.
Por lo demás, como suele pasar, todas las conversaciones estaban en el futuro Gobierno. Moreno insiste en que estará para el final de la semana próxima y que esta vez tiene que introducir cambios aunque él siempre es continuista. «Habrá salidas aunque no será una revolución«, avisan fuentes próximas al presidente. Ya se guardó de darle un escaño a cada consejero, todos han ido en las listas electorales, para tener manos libres sin dejar a nadie tirado. Insisten en que lo más importante es la estructura que se diseñe y se planean cambios en las políticas. Por allí desfilaron seis de los rectores de las universidades andaluzas, deseosos de conocer si habrá o no un consejero de Universidades y quién será en un momento de crisis financiera y tensión con la Junta. “Que sea Antonio Sanz que es quien manda”, bromeó uno de ellos.
A Moreno le constriñe la cuota territorial, al menos un consejero por provincia, y la paridad. Tiene plan A, plan B y hasta plan C. Algunos los verbalizó como posibilidades. Lo que sí sabe es que la legislatura puede ser corta si Vox se lo pone difícil. Ya casi al término, cuando el Salón de los Espejos estaba más vacío, Moreno llegó al final de la sala, donde estaban sus socios alrededor de dos mesas altas y estuvo departiendo con ellos unos minutos. Por cortesía no será, aunque ese intento permanente de guardar las formas no se haya visto de momento por parte de Vox. Quién sabe, lo mismo recapacitan, dan la sorpresa y se plantan en el homenaje de Blas Infante. Aunque Gavira lo dejó claro: «¿Nosotros? No».
Fuente: El Correo de Andalucía














