El papa León XIV ha dirigido desde la iglesia de Sant Agustí un acto ante 92 entidades sociales cristianas en el que ha hecho un llamamiento a acompañar a las personas mayores para que evitar la soledad no deseada y ha vuelto a reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres. “No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores”, ha declarado el Pontífice durante su intervención.
En un discurso cercano y algo menos político que los que se han oído hasta ahora en la Catedral, en el Estadi Olímpic o en Montserrat, el Papa ha llamado a “acoger a toda mujer como hermana, y a todo hombre domo hermano”. “Como hijos del mismo Padre”, ha reblado. Para el Papa, se trata de una necesidad ante unos tiempos, como insiste a recordar desde el inicio de su papado, “en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad humana”.
Prevost, como viene siendo habitual en todo el viaje, ha intercalado en su discurso el castellano y el catalán y ha querido alabar el trabajo de las organizaciones que acompañan a “los más pequeños y vulnerables a aliviar sus sufrimientos y remediar su pobreza”. Lo ha dicho ante un público repleto de voluntarios y de empleados de entidades sociales cristianas.
Han podido hablar los responsables de tres de estas entidades. Han sido Cristina García, de Càritas Diocesana de Barcelona; Xavier Agramunt; de Obinso –centrada en la atención de personas adictas–; y Encarna Jordán, de Adoratrices, una asociación que cuida de mujeres víctimas de trata. Todos ellos han explicado brevemente a qué se dedican y han recibido el reconocimiento del Papa.
El Papa de los niños, pero no del futbol
El testimonio más emotivo, sin embargo, ha sido el del pequeño Renzo, un niño de seis años que le escribió una carta al Papa preguntando tanto por sus aficiones personales, como desafíos morales a los que ha tenido que enfrentarse en su vida. «¿Te gusta jugar a futbol? ¿De pequeño querías ser Papa?», ha lanzado el niño frente al presbiterio de la Iglesia y ante la risa cómplice de los asistentes. «¿Por qué mi padre tiene tanto trabajo? ¿Por qué hay tanta gente durmiendo en la calle?», ha seguido el pequeño, con un auditorio cada vez más enmudecido.
León XIV ha respondido tras fundirse en un abrazo con Renzo y ha realizado entonces el grueso de su intervención. “Sobre si me gusta el futbol, te tengo que decir que juego al tenis, y que me gusta mucho”, ha explicado el Pontífice estadounidense. Haciendo referencia al Mundial de futbol que empieza este jueves, el Papa ha aprovechado para asegurar que este deporte “nos recuerda algo que no podemos olvidar: la vida no es una carrera en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos”, en otra referencia a la necesidad de combatir la soledad no deseada.
En su respuesta, Prevost también ha admitido que de pequeño cree que no quería ser Papa. «Sí que puedo decir una cosa: sí sentí el deseo de entregar mi vida a Dios», ha matizado.
La iglesia de Sant Agustí
El lugar en que se ha realizado el acto no es casual. La iglesia de Sant Agustí, encabezada por el padre Faustin, da de comer a centenares de personas cada día en su comedor social y se encuentra en el corazón del barrio del Raval de Barcelona, uno de los más pobres de la capital catalana. Además, no es la primera vez que Prevost la visita. «Cuando vine en 1984 estaba cerrada, y me llena el corazón volver y verla tan abierta», ha explicado el Pontífice, en un apunte que no estaba previsto en su discurso.
También existe en la iglesia una parroquia filipina, que lleva el padre Michael Go. De hecho, muchos de los invitados este miércoles al templo, entre ellos el pequeño Renzo, pertenecen a esta parroquia. Era fácil ver a miembros de esta comunidad esperando a que les dejaran pasar al Templo cuando la Policía Nacional ha acordonado la zona a eso de las 13.30, tres horas antes de la llegada del Papa.
Trias, Gaspart y Omella
Más allá de los fieles y de los miembros de las entidades sociales cristianas, tampoco se han perdido el acto el seguicio ya habitual del Papa en Catalunya. Ahí estaban el president de la Generalitat, Salvador Illa; el conseller de Justícia, Ramon Espadaler o el Cardenal Juan José Omella, que ha vuelto a presentar al Pontífice. Se han añadido también otras personalidades como la consellera de Drets Socials i Inclusió, Mònica Martínez Bravo o también el exalcalde de Barcelona, Xavier Trias o el del Futbol Club Barcelona, Joan Gaspart.
El acto en el templo del Raval ha sido el último acto de Robert Prevost antes de poner el colofón a su estancia de dos días en Barcelona con el paseíllo en papamóvil y la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Familia.
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