La Audiencia Provincial de Madrid ha dictado sentencia en un procedimiento penal, especialmente complejo, en el que las acusaciones solicitaban penas que alcanzaban los 19 años de prisión por diversos delitos relacionados con la violencia familiar y otros delitos contra la libertad sexual.
Finalmente, el tribunal ha impuesto una condena total de seis años y medio de prisión tras analizar de forma individualizada cada uno de los hechos denunciados y descartar parte de las imputaciones más graves sostenidas durante el procedimiento.
Así, la resolución absolvió al acusado de uno de los delitos de lesiones incluidos en la denuncia y rechazó la existencia de un delito continuado de agresión sexual, una de las cuestiones que concentró buena parte del debate jurídico durante el juicio.
La defensa, dirigida por el abogado penalista Álvaro Escudero, contó además con el apoyo de una pericial psicológica forense independiente que analizó determinados aspectos relevantes de la causa.
Rechazadas parte de las acusaciones más graves
La causa se articulaba sobre distintos episodios ocurridos a lo largo de la relación y posteriores a ella, entre el acusado y la víctima, ahora su expareja.
Las acusaciones atribuían al imputado conductas encuadradas en varios ámbitos del Código Penal, entre ellos el maltrato habitual, los malos tratos de obra, las amenazas, las coacciones, las lesiones y diversos hechos de naturaleza sexual que, según su planteamiento, debían ser castigados como un delito continuado.
Precisamente esta amplitud de la acusación obligó al tribunal a realizar un análisis separado de cada episodio denunciado y de la prueba aportada para cada uno de ellos.
Sin embargo, la Audiencia Provincial no asumió íntegramente todas las tesis acusatorias. y rechazó la existencia de varios delitos continuados de agresión sexual para los que la acusación pedía 12 años, al no probarse “hecho alguno que pudiera ser constitutivo de un delito contra la libertad sexual en el que la perjudicada fuera la expareja del acusado”.
Tras valorar la prueba practicada durante el juicio oral, el tribunal condenó finalmente al acusado con estos seis años y medio de prisión por un delito de maltrato habitual, dos de obra sin lesiones, otro de amenazas, otro de coacciones y un episodio concreto de agresión sexual.
La peculiaridad de este tipo de procedimientos justifica que muchos hombres denunciados recurran a un abogado defensor especializado en delitos sexuales y malos tratos capaz de analizar de forma individualizada cada imputación y la prueba que la sustenta.
La defensa aportó una pericial psicológica forense para analizar la coherencia del relato acusatorio
Uno de los elementos más relevantes de la estrategia de defensa fue la incorporación de un informe psicológico forense elaborado de manera independiente.
La pericial fue encargada con el objetivo de analizar determinados aspectos psicológicos del acusado y valorar la compatibilidad entre el perfil evaluado y el patrón de conducta descrito por las acusaciones a lo largo del procedimiento.
Según las conclusiones recogidas en el informe, elaborado por el especialista en psicología forense, Ángel Cabezos, el evaluado presentaba indicadores de control conductual y ausencia de rasgos asociados a impulsividad significativa, violencia persistente o patrones de antisocialidad funcional.
La defensa consideró que este análisis podía aportar elementos técnicos de interés para contextualizar determinadas hipótesis acusatorias planteadas durante la instrucción y posteriormente mantenidas en juicio. “Y ahí radica la importancia de un perito forense con experiencia. Sin la intervención de este profesional hay ciertos aspectos que no podrían llegar a conocerse”, matizó Escudero.
El papel de la prueba pericial en los procedimientos penales complejos
Las pruebas periciales ocupan un lugar cada vez más relevante en numerosos procedimientos penales, especialmente cuando existen versiones contrapuestas sobre los hechos o cuando determinadas cuestiones requieren conocimientos especializados ajenos al ámbito estrictamente jurídico.
Psicólogos forenses, médicos especialistas, peritos informáticos o expertos en distintas disciplinas intervienen habitualmente en causas donde resulta necesario aportar al tribunal elementos de valoración complementarios a las declaraciones de testigos, denunciantes o investigados.
Como ya analizó este medio recientemente, las periciales pueden desempeñar un papel clave en procedimientos complejos, donde la valoración de ciertos indicios exige una aproximación técnica y especializada.
Una sentencia que evidencia la importancia de analizar cada acusación de forma individual
Más allá del resultado condenatorio, esta resolución pone de manifiesto una cuestión habitual en los procedimientos penales complejos, como puede ser una denuncia por agresión o abusos sexuales. Y es la necesidad de examinar de forma separada cada uno de los hechos que integran una acusación.
La sentencia no acogió íntegramente las tesis planteadas por las acusaciones y llevó a cabo una valoración diferenciada de los distintos episodios objeto de enjuiciamiento. Este análisis permitió al tribunal descartar algunas de las imputaciones más graves, inicialmente formuladas, y ajustar la condena a aquellos hechos que consideró acreditados tras la práctica de la prueba.
En palabras del abogado encargado de la defensa, esta resolución de la Audiencia Provincial de Madrid constituye también un ejemplo del peso que pueden adquirir la estrategia procesal, la prueba pericial y el examen individualizado de cada hecho, “sobre todo cuando se trata de procedimientos con múltiples acusaciones y un elevado nivel de complejidad jurídica”.











