Durante los 25 minutos que ha recorrido el papamóvil el trayecto entre la avenida Diagonal y la Sagrada Familia, el papa León XIV ha podido sentir el calor y el afecto de miles de ciudadanos que se han acercado a aclamarlo. Y lo han hecho con paciencia e ilusión, después de horas de espera a lo largo de la calle Rosellón que se ha llenado de fieles. Fue la parte de la visita del Papa a Barcelona en la que ha tenido más próxima a la población y en la que ha vuelto a mostrar su lado más cariñoso y cercano.
A bordo del papamóvil, el papa no ha dejado de saludar y sonreír además de bendecir a docenas de bebés que le han acercado. Uno de ellos es Rafael, de tan sólo un mes, hijo de Nicolás, originario de Canarias, y Margarita, de Ucrania. Los dos residen en Barcelona desde hace años y han querido acercarse a ver al papa para que bendiga a su hijo, como así hizo el pontífice. Al pasar la comitiva papal los padres estaban exultantes, igual que el resto de familiares de los menores bendecidos.
Y eso que la ciudadanía ha estado horas esperando el paso del papa. Desde las cuatro de la tarde se ha ido llenando progresivamente el recorrido, aunque algunos pocos han tenido vista privilegiada desde los balcones, siempre y cuando no coincidiese con una zona arbolada. Los fieles esperaban cantando canciones, lanzando vítores a favor del Papa y aplaudiendo los cambios de turno de los Mossos que han vigilado todo el trayecto de la comitiva. Los agentes han estado apostados desde el mediodía de este jueves, aunque la policía catalana ha desarrollado un amplio dispositivo perimetral por si hubiera altercados.
Junto a las furgonetas de Mossos de orden público también había agentes de paisano por si algún ladrón aprovechaba la muchedumbre para actuar. También la Guardia Urbana de Barcelona ha establecido un dispositivo especial de tráfico durante todo el día cortando calles para facilitar el desplazamiento del pontífice.
Algunos vecinos lamentaban que estas restricciones complicaban el acceso a su vivienda, principalmente cuando se acercaba la hora del paso del Papa. Las vallas y los agentes que cortaban la calle Roselló hacía que no pudieran pasar, por lo que han tenido que esperar al pontífice como otros ciudadanos. En el trayecto se han reservado zonas para personas en sillas de ruedas y mayores con dificultades para caminar.
No se han registrado prácticamente ninguno más allá de un pequeño enfrentamiento dialéctico entre personas a favor de la independencia de Catalunya, que portaban estelades, contra un grupo de contrarios, que han desplegado una amplia bandera española con el Corazón de Jesús. Además, en algunos puntos se han podido ver alguna pancarta reivindicativa, como una a favor del aborto y otra sobre el Valle de los Caídos.
Bufandas de recuerdo
El recorrido del Papa estaba lleno de banderas. La mayoría del Vaticano pero también se ha podido ver algunas de países, como la española, la senyera o de latinoamérica. Una de las comunidades más representadas era la peruana que vestían la camiseta de la selección de fútbol de su país. Rosario, afincada en L’Hospitalet de Llobregat desde hace años, ha explicado la emoción que ha sentido al ver al Papa. «Francisco nos devolvió la fe y León nos la ha recargado», ha explicado Rosario.
Como es habitual en este tipo de eventos no han podido faltar vendedores ambulantes. Esta vez ofrecían bufandas conmemorativas del evento por diez euros, aunque también hay quien regalaba banderas del Vaticano. Muchas de ellas decoraban fachadas de edificios al paso del papamóvil.
También había familias enteras con pancartas en la que pedían su bendición para los más de 170 miembros que la forman u otro hombre que pedía que el Papa lo felicitase, ya que era su cumpleaños. Al paso de la comitiva papal, que iba encabezada por varios vehículos de seguridad, la gente empezaba a correr por la calle Rosellón para seguirla, lo que era complejo por la cantidad de fieles que han acudido.
La Guardia Urbana tenía previsto que unas 70.000 personas han asistido a recibir al pontífice antes de su acto en la Sagrada Familia.
Lo que no ha faltado son las imágenes de recuerdo que se han llevado la mayoría de asistentes captadas por su teléfono móvil gracias a que el Papa se ha ido parando con su vehículo en algunos tramos del recorrido. Los fieles han estado cerca de León XIV y él ha respondido a su cariño.
Suscríbete para seguir leyendo











