«De pequeño cuando estaba en el Ural empezó a dejarse el pelo largo y se ponía un chicho que parecía un vikingo. De ahí le quedó». Hace ya ocho años que Iago Varela (A Coruña, 2010), internacional español sub 16 y futbolista del Cadete A, juega en el Deportivo y ha pasado aún más tiempo desde que se ganó ese apodo futbolístico que le acompaña y por el que sigue respondiendo. El lateral o extremo diestro, hasta enganche ocasional, es una de las figuras emergentes dentro del abundante talento que hay en Abegondo. De la misma generación que Raúl Lema, socios también en Las Rozas, ha brillado esta temporada con el Cadete A campeón de Galicia y acaba de ser llamado por España sub 16, aunque el combinado del país de sus padres también está detrás de él y sigue al acecho. «Se comunicaron con nosotros para ver si en algún momento puede jugar algún torneo con la selección venezolana», reconoce su madre Katiuska Montalba, que llegó hace «22 años» a España, donde ha críado a Chicho entre Vilaboa, Oleiros y Sada, siempre respirando deportivismo.
En su etapa en el Ural / Cedida
Su progenitora se dedicaba al atletismo y le llevaron a que probase en el patinaje, pero a Iago Varela siempre le ha tirado el fútbol. «Nació el año que España ganó el Mundial», avisa. Antes de llegar al Ural, de donde le reclutó el Dépor después de varios torneos de blanquiazul, su primer equipo fue el Olímpico de Rutis. Son ya ocho años en la cantera blanquiazul, escalando poco a poco por todas las divisiones. Desde sus inicios ha ido alternando diferentes posiciones en la banda derecha e incluso en la izquierda, pero casi siempre atacando desde el costado. Solo de manera ocasional por el centro para adquirir más registros y por exigencias del Cadete A, que ha tenido bajas.
Es un futbolista en crecimiento que luce por sus cualidades ofensivas y que aún debe evolucionar a nivel físico. Su primera experiencia en Las Rozas le llevó a mostrar su capacidad para entender el juego y tomar buenas decisiones en cuanto se acerca a las inmediaciones del área. Tiene margen de mejora, como cualquier proyecto de jugador a su edad. Los pasos que dé en los próximos años son los que perfilarán una carrera aún incipiente, pero la posición que gana enteros para ser la definitiva es la de lateral derecho, aunque aún está en etapa de formación. Abegondo tiene grandes valores en esa demarcación como Álvaro Mardones, Pablo García o Guille Pastoriza; algunos de ellos también internacionales con España.

En su primer torneo con el Deportivo / Cedida
Un deseo
Chicho va quemando etapas con el deseo de que ese sueño de debutar en el Dépor esté cada día más cerca. «Es muy deportivista, no se pierde un partido», tercia su madre. De momento, se encuentra a poco menos de un mes de cumplir los 16 años, el momento en el que la legislación deportiva capacita a ambas partes a rubricar un contrato profesional con la supervisión de sus padres y con el condicionante de que debe ser el propio futbolista el que lo refrende en cuanto llegue a la mayoría de edad.
Su familia también ve la evolución de las condiciones que les ofrecen en Abegondo, donde está «todo muy bien organizado» y donde sigue brotando el talento, más allá de Mella, Yeremay o Noé, los exponentes actuales en el primer equipo. Chicho, con media vida en la base blanquiazul, se suma a esa ristra de internacionales que piden paso y que se asoman ya a los últimos escalones de la formación. Todo, con destino a Riazor.














