La fotografía que han dejado las últimas elecciones autonómicas en Aragón o Extremadura ha vuelto a repetirse en Andalucía. El PP ha ganado las elecciones, pero no cuenta con la mayoría suficiente para gobernar en solitario, por lo que depende de un acuerdo con Vox para seguir en el poder. Por su parte, el PSOE ha registrado el peor resultado de su historia en una región que hasta hace poco era el gran bastión socialista.
A pesar de haber ganado las elecciones con una holgada victoria, el PP que lidera Juan Manuel Moreno ha perdido cinco escaños, pasando de 58 a 53, por debajo de los 55 sillones que marcan la mayoría del Parlamento andaluz, por lo que necesitará el respaldo de la ultraderecha, y es que el partido que lidera Santiago Abascal a nivel nacional se está convirtiendo en clave para la gobernabilidad cada vez que hay una cita en las urnas.
Vox, que ahora mismo es la tercera fuerza política en Andalucía, ha subido un escaño y contará con 15 representantes en la Cámara regional.
Por su parte el PSOE se queda como segunda fuerza, pero pierde dos representantes y se tendrá que conformar con 28 diputados. Ni siquiera la llegada de la que fuera número dos del Gobierno de Pedro Sánchez, María Jesús Montero, ha logrado frenar la sangría socialista, que ha cosechado el peor resultado de su historia en la comunidad.














