Llega a España el primer barco petrolero procedente de Venezuela en compensación por el gas que Repsol suministra a las plantas de producción de electricidad de la región.
Es el primer pago en especie que recibe la compañía española tras la intervención venezolana por la Administración estadounidense de Donald Trump, a comienzos de enero, pero no el primer barco cargado de petróleo que llega a costas españolas desde Venezuela. La petrolera ya recepcionó a comienzos de febrero los primeros cargamentos de crudo fruto de compras realizadas en el país caribeño.
Repsol está presente en Venezuela desde 1993 y concentra en el país latinoamericano una producción de hidrocarburos de 70.500 barriles equivalentes al día, de los cuales el 90% es gas natural y, de esa cantidad, el 85% es gas para consumo interno, clave para sostener el sistema eléctrico de la región.
El gobierno venezolano solía pagar a Repsol en especie, con buques cargados de petróleo, por sus operaciones, así como por la gigantesca deuda acumulada después de años sin cobrar nada y que asciende a más de 4.500 millones de euros. Pero estos cargamentos se frenaron en marzo de 2025, cuando el Gobierno de Donald Trump revocó los permisos especiales para exportar crudo y productos derivados que tenían varias petroleras internacionales asociadas a la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), entre las cuales se encontraba Repsol.
Tras la captura de Nicolás Maduro, en enero de este año por parte de Estados Unidos y después de que Trump levantara las sanciones y permitiera a Repsol volver a operar en el país, Repsol alcanzó un acuerdo con el gobierno venezolano para recuperar su actividad en el país.
En marzo pactó “reforzar la estabilidad a largo plazo de la producción de gas” en el activo Cardón IV, operado de manera conjunta por Repsol y ENI, y definir los mecanismos de pago, incluyendo la asignación progresiva de cargamentos de crudo. Fruto de ese acuerdo es este primer cargamento de crudo como pago por el gas que se produce en Cardón IV.
Además, a mediados de abril, el grupo español firmó un trato semejante con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y con PDVSA que le permitía retomar el control de las operaciones e incrementar la producción de petróleo en Petroquiriquire (60% PDVSA y 40% Repsol), garantizar los mecanismos de pago y fortalecer el marco operativo de sus actividades en el país, bajo el acuerdo marco originalmente firmado en 2023.
Deuda milmillonaria
El Estado venezolano adeuda a Repsol 4.500 millones de euros fruto de años de impagos, de los cuales 3.603 millones de euros corresponden a la deuda comercial relacionada con el suministro de petróleo y gas, así como los intereses de mora, y 947 millones a la financiación para la empresa conjunta Petroquiriquire con la petrolera estatal venezolana PDVSA.
La empresa española ha provisionado la mayor parte de esa deuda, hasta un total de 3.587 millones de euros. De esta forma, la exposición patrimonial de la compañía en Venezual se situó en 276 millones de euros a finales del año pasado y por el momento se desconoce cómo y cuánto se procederá al pago, según expresó el consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz, en la presentación de resultados del primer trimestre, el pasado 30 de abril.
«Ahora estamos totalmente comprometidos a colaborar, a contribuir a la recuperación de Venezuela«, afirmó Imaz. Y lo harán a través de dos vías, primero, al aumentar hasta un 10% su producción de gas, con el compromiso de PDVSA de pagar ese gas con cargamentos (de petróleo) y, segundo, produciendo más petróleo en Petroquiriquire que en última instancia se traducirá en «más impuestos y regalías para el país».
«Ese es mi punto de vista ahora, y por supuesto, sabemos cuál es la deuda que tenemos con PDVSA. PDVSA lo sabe. Habrá momentos para eso en el futuro, sin duda. Pero ahora, desde nuestro punto de vista, es momento de hacer lo que mencioné antes. Y si Venezuela se recupera de la situación actual, si hay una mayor producción, más ingresos, estoy seguro de que encontraremos ventanas de oportunidad para hablar y tratar de abordar (el tema de la deuda)», remachó Imaz.
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