Salió el Cristo del Espíritu Santo para abrir la Semana Santa de Zamora 2026. La primera procesión se celebró con frío, sobre todo en los pies de los cofrades que calzan la liviana sandalia franciscana, pero sin la amenaza de lluvia de otros años. Y, como siempre, se vio arropada por numeroso público durante todo su recorrido.
Salió, este año, el Cristo del Espíritu Santo, el primero de la iglesia, con el coro y la cruz guía. Era el pequeño cambio organizativo de la procesión de este año que modificaba la costumbre de sacar antes las filas de hermanos, en parejas de a dos e impecable organización, y esperar a que en el final de la procesión el Cristo marchara con los solos sonidos de los tambores destemplados. Y a tenor del resultado, ha sido todo un acierto y seguro que se convierte en uno de los momentos a tener en cuenta para los amantes de las procesiones.
Es una de las ideas de la directiva presidida por Manuel Cardo Moldón, que afrontaba su primer desfile como abad de la hermandad. Se trata de que los hermanos puedan ver al Cristo, ya que habitualmente salen antes que la imagen y siempre les queda a su espalda, que escuchen al coro y también de que el barrio participe un poco más de tiempo de la imagen, que pasa por las calles en unos breves momentos.
Unas calles que desde ese inicio están abarrotadas de fieles, como en otras partes del recorrido, donde ver el paso del Cristo es de una estética y plasticidad impresionantes. Y hay muchos momentos para ver la procesión con todo su tremendismo en perfecta simbiosis con las calles del casco antiguo: la subida de la Cuesta del Mercadillo, la calle Arcipreste, el Troncoso, y casi cualquier tramo del trazado histórico de la ciudad.
Plaza de la Catedral
Este año los hermanos no entraban al atrio de la Catedral, otro condicionante de la celebración de la exposición de las Edades del Hombre de Zamora, al que con gusto se adaptan todas las cofradías y hermandades, conscientes de la importancia que para la ciudad está teniendo la que sin duda es la mayor muestra de arte sacro de España, por más que el paso de sus sucesivas ediciones vaya desgastando una marca que, aún así, mantiene mucho potencial.
Así, fuera del atrio, más cerca aún de los fieles, la hermandad del Espíritu Santo proclama la Pasión de Nuestro Señor. José Francisco Matías Sampedro también se estrenaba en la procesión como capellán, al ser el encargado del Espíritu Santo (lleva también por tanto, Valderrey y San Isidro, cofradías de gloria que no tardando saldrán también con sus imágenes a calles y prados). En este caso más que un estreno es un regreso, ya que el cura no es ajeno a esta parroquia que ya tuvo ocasión de pastorear el tiempos pretéritos.
Hablando de estrenos, el Espíritu Santo recuperaba los antorcheros, una veintena, portados por los mayordomos de años anteriores situados cerca del Cristo en el desfile.
En ese escenario de la Catedral se vive otro momento mágico, el cántico del «Christus factus est», la obra de Miguel Manzano que se canta en el momento cumbre de la procesión, antes de su regreso.
Es la música, que entona uno de los mejores coros de la Pasión de Zamora, protagonista de la procesión, con la interpretación del «Crux Fidelis». Dirige el coro Eduardo Vidal, autor de Popule meus que se ha incorporado al repertorio del grupo de voces graves.
Una procesión que tiene otras peculiaridades, como las tinieblas (carracas) que rompen el silencio de la noche al paso de la comitiva monacal.
O el campanil que sale al inicio del desfile y anuncia con su tañido el paso de la procesión del Espíritu Santo. Es como un paso más portado a hombros por doce hermanos bajo las originales andas del maestro del hierro Miguel Fernández Calles, que dejó su sello en la cofradía.
El incensario que impregna el ambiente al paso del desfile es otro de los originales elementos de la procesión del Espíritu Santo, realizado por el mismo y carismático maestro de la forja, junto con los faroles de los hermanos
Las cruces de guía y penitencia, o el pendón de la hermandad, son otros de los elementos de una de las procesiones más conseguidas y mejor organizadas de la Semana Santa de Zamora, a pesar de que su vida es relativamente corta, ya que apenas supera por poco el medio siglo.














