De camino al Arenal se escuchaba esta conversación: «A mí me han dicho que los cacharritos cuestan este año nueve euros»; «pues yo he pagado solo cinco». Por las referencias temporales y económicas, probablemente la pareja no estaba hablando de los cacharritos de la calle del Infierno, sino de los que llevan hielo. Este miércoles, además, las atracciones infantiles y juveniles estaban a mitad de precio y ninguna, a primera vista -ni siquiera las más espectaculares- superaba los cuatro euros por pasaje. Y también había muchas por las que sólo había que pagar 3 o 3,50 euros.
El miércoles de la Feria de Córdoba es el Día del Niño, lo que significa que desde la noria hasta el galeón, pasando por los variopintos trenecitos, coches de tope y demás artilugios infernales, cuestan sólo la mitad de precio de lo habitual. Y eso lo aprovechan muchas familias y jóvenes para disfrutar fuera de las casetas.
Poco ambiente al mediodía y bulla por la tarde
Al mediodía de este miércoles ya podían abrir las atracciones de la calle del Infierno, pero no eran horas para llevar a los niños bajo el solano, menos todavía cuando han tenido horario escolar completo. Sólo algunos cacharritos estaban operativos desde primera hora, más bien por empezar a calentar motores que por hacer caja ante el escaso público.
Público en las atracciones de la Feria de Córdoba este miércoles por la tarde. / Víctor Castro
Una joven familia cordobesa paseaba, casi solitaria, a esa hora por la calle del Infierno, con una niña pequeña ya vestida de sevillana. «Venimos a los cacharritos porque cualquiera le dice que no a la niña, que lleva desde el fin de semana queriéndose montar en la noria, pero hace demasiado calor. Ahora daremos una vuelta, comeremos en la Feria con la familia y luego por la tarde sí que tendremos que estar más rato» entre barracas y carruseles. Así lo explicaba Jose, el padre de la pequeña.
Atracciones para los más jóvenes
En cuanto el calor dio un respiro, la calle del Infierno comenzó a animarse. En algunas atracciones había hasta colas para hacerse con un ticket, sobre todo en las que están destinadas al público juvenil. Son máquinas que dan vueltas, zarandean, remueven y ponen boca abajo a quienes están subidos a ellas; y marean a quienes las ven desde fuera.
Otras son más tranquilas y es ahí donde pudo verse al público familiar. Hay para todos los gustos, tanto las más tradicionales como los coches de tope, la noria, el tío vivo o los trenes de la bruja hasta las más modernas como una montaña rusa que circula por un canal de agua que refresca el ambiente. «Esa es la que más le gusta a los niños y no podemos venir a la Feria sin montarlos», declaraba Ángela en la calle del Infierno durante la tarde de este miércoles, acompañada por una barahúnda de niños entre nietos, amigos y conocidos. «Pero a estos sitios no me vengo yo sola con tanto niño, ¿eh? Los padres también están por aquí, si no no hay manera», afirmaba riéndose.










