La relación al principio era buena

La desaparición de Alejandro, un joven de 25 años de Ronda, sigue sin resolverse dos años más tarde. Sin embargo, el caso podría estar cada vez más cerca de la detención ayer de sus vecinos.

Los detenidos son Nuria y Paco, una pareja que vivía en la planta baja del edificio de Alejandro, que vivía en la tercera planta con su madre. Estos eran muy cercanos para Alejandro, que les llamaba cariñosamente «titos», aunque no eran familia.

Al cumplir los 18 años, Alejandro se fue a vivir al piso de este matrimonio, que le construyó una habitación. Sin embargo, un día desaparece sin dejar rastro.

«La relación con ellos era buena», asegura Auxi, la madre de Alejandro, «de repente nos dejamos de hablar, no sé de qué manera cambió para llegar a todo esto».

La policía acudió ayer con una orden de registro a la vivienda de Paco y Nuria. Al ver que el matrimonio no abría la puerta, echaron la puerta abajo y terminaron deteniendo a la pareja.

Según los vecinos, este matrimonio hizo obras en el suelo de la vivienda a los pocos días de la desaparición de Alejandro para, supuestamente, «enterrar un perro». Una versión que choca con el hallazgo de la policía de pertenencias del joven bajo el suelo del patio.

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