Corsarios, lobos de mar, bailarines, tapices, sedas, acróbatas, cortesanos… y mucha música. La Entrada de los Moros y Cristianos de Mutxamel ha vuelto a convertirse este jueves en un espectáculo de magia, color y emoción en el que los festeros han desfilado majestuosamente por las calles principales del municipio durante más de cuatro horas.
Desde la primera comparsa, Contrabandistas, hasta la última, Els Pacos, el público asistente, miles de personas, ha disfrutado de un desfile mágico con las once. Este año, además, se da la circunstancia de que las capitanías, Piratas y Zegríes, son las mismas familias que ya las ostentaron hace 27 años, en 1999, y en el boato se ha hecho una referencia signiticativa a ello.
Boato
De hecho, las historias tanto, del bando cristiano como del moro, hacen referencia a alianzas y al legado de familias, con sus herederos protegiendo y defendiendo el pueblo, así como a la unión y a la fuerza de la familia. Todo ello mientras un nutrido grupo de carrozas, la música, el color han dado vistosidad a la Entrada.
Para hoy, llega el turno de otro de los actos más vistosos: la guerrilla y la posterior embajada mora. En total son alrededor de 170 tiradores, veinte de los cuales se estrenan, los que consumirán decenas de kilos de pólvora. Y es que la Comisión de Fiestas de Moros y Cristianos ha pedido más de 300 kilos para los arcabuces, a lo que se suman otros 400 para los actos de pirotecnia.
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