Enric Auquer no sentía simpatía por los Mossos d’Esquadra, quizá siga sin sentirla. «Yo a los Mossos los he tenido siempre enfrente, por ejemplo en manifestaciones -dice-. Hay muchas cosas que no me gustan del cuerpo: cómo depura responsabilidades, o no las depura, el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Brimo para reprimir manifestaciones legítimas, por ejemplo contra desahucios o antifascistas, mientras al fascismo le hace un cordón protector. Pero he visto que dentro de los Mossos hay muchos agentes que creen en una policía ética, democrática, si eso es posible, y que hay policías que saben hacer su trabajo y se esfuerzan por hacerlo bien«.
El actor interpreta al inspector de la policía catalana que se ocupó de montar el dispositivo de respuesta rápida al atentado de la Rambla, el 17 de agosto de 2017, en la película ‘Cronos’, reconstrucción desde el punto de vista policial de una secuencia de hechos diabólica: la deflagración, el 16 de agosto, en una casa de Alcanar donde se estaba fabricando el explosivo conocido como ‘la madre de Satán’, aunque el motivo del estallido y su relación con el 17A se establecerían después; el atropello masivo de la tarde del 17A en la Rambla; el atentado de Cambrils en la madrugada del 18, y la muerte por disparos de dos mossos de Younes Abouyaaqoub, el conductor de la furgoneta asesina, en el Alt Penedès, el 21 de agosto. Dieciséis personas que pasaban por ahí murieron como consecuencia del atentado de la Rambla, una fue asesinada por Younes en su fuga y otra falleció tras ser apuñalada en Cambrils. Dos yihadistas perecieron en la explosión de Alcanar, cinco fueron abatidos en Cambrils y, finalmente, Younes entre viñedos.
Respuesta rápida
El inspector que organizó la respuesta rápida al atropello masivo de la Rambla fue Jordi Rodón, con quien Auquer mantuvo varias conversaciones. «Es un papel que me ha costado mucho legitimar dentro de mí -cuenta-. Yo estoy más cerca de un niño de 12 años que de este personaje. Flipé con Jordi Rodón. Ahí vi que un actor necesita un tipo de cerebro y un policía otro. Este tío, en el momento en que tocó poner orden en la Rambla y la plaza de Catalunya, estaba preparadísimo para hacerlo. Montó un hospital de campaña y un centro de mando, recopiló información, tomó un montón de decisiones. Me sorprendió descubrir a una persona que cree en el Estado de derecho, sabe aplicar un protocolo y, ante todo lo que va pasando, tiene un orden de prioridades éticas y sabe hacer que todo eso funcione». Auquer tenía resistencia a hacer una película donde «los mossos lloran», pero admite que descubrió humanidad.
Autoridad
Charla tras charla con Rodón, Auquer se atrevió a hacer preguntas más íntimas. Por ejemplo, sobre autoridad. «Cómo hablas a tus subalternos para que te hagan caso me parecía esencial -comenta-. No es fácil que yo me crea la autoridad, pero me convenció. Actuar la autoridad cuesta mucho».
Su personaje vive el 17A como un fracaso personal. Younes escapa de Ciutat Vella y de la operación Jaula aplicada a toda Barcelona. «Jordi se hizo un poco responsable de todo eso -relata Auquer-. Para él fue un fracaso. Pero es una persona fuerte».
Regalos marroquíes
Auquer se enteró del atentado mientras estaba en casa de sus padres en el Empordà con su hija pequeña. Al día siguiente fue a visitarles una pareja marroquí amiga de la familia. «Aparecieron en casa cargados de comida y de regalos, pidiendo disculpas de una manera muy sentida. Estaban profundamente tristes».
Diana Gómez, en un momento de su intrepretación de la jefa de Comunicación de los Mossos / Nostromo
Dirigida por Fernando González Molina, ‘Cronos’, nombre del dispositivo antiterrorista activado por los Mossos, también esboza las tensiones políticas entre Generalitat y Gobierno central, focalizadas en el papel de Diana Gómez, inspirado en Patrícia Plaja, jefa de Comunicación de los Mossos, y el trauma en Ripoll, a través de la sargento interpretada por Mónica López.
Reverberción en el presente
Roberto Marini es el bien informado guionista principal. Tiene contactos en Información de la Policía Nacional, a raíz de la serie ‘La Unidad’, y sabía que para sus homólogos catalanes el atentado era por sí mismo un fracaso. Por no haberlo visto venir. «El punto de vista policial refleja el punto de vista popular -relata-. El caos inicial, el paso a la organización y finalmente la captura del último terrorista es una metáfora del proceso que vivió la sociedad: sorpresa inicial, dificultad de asimilar la sorpresa y el duelo y los dilemas que nos dejaron los atentados«.
La reverberación de los atentados en el presente es evidente y se llama principalmente Aliança Catalana. «Tengo la sensación de que se quiso pasar página demasiado pronto -expone Marini-. El sábado siguiente al atentado de la Rambla [en jueves] ya se decidió que la vida sigue, con el partido del Barça y tiendas abiertas. Es como una herida abierta que se ha querido curar de manera rápida, y cuando sanas una herida de manera precipitada, esta herida sigue doliendo».
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