No sonríe la redonda: el Girondins de Bordeaux, histórico del fútbol francés, está al borde de la desaparición. Descendido oficialmente a la sexta división del país (Regional 1) y expulsado de todas las competiciones nacionales tras no reunir los 10 millones de euros que necesitaba para mantenerse en National 2 (cuarta división), podría declararse en concurso de acreedores y entrar en un procedimiento de liquidación judicial.
El pasado viernes, el Tribunal Administrativo de París ratificó la sanción acordada al hexacampeón francés de expulsarlo de todas las competiciones nacionales tras no haber aportado las garantías necesarias para mantenerse en la cuarta división.
La entidad se agarraba a una última carta: acudir a un Tribunal Administrativo mediante un recurso contencioso para que le readmitiera en cuarta división. Sin embargo, el nuevo propietario, Sparta Capital, que adquirió las acciones de Gérard Lopez en julio por un simbólico euro, presentó el recuerso fuera de plazo. Su futuro es, ahora mismo, incierto. Podría ser refundado en sexta división.
El Girondins de Burdeos, en un partido esta pretemporada / @girondins
Gérard Lopez, gran responsable
El gran culpable de esta caída a los infiernos por su pésima gestión es Gérard Lopez, quien adquirió el club en 2021, cuando militaba en la Ligue 1. También posee el Boavista, otro histórico que lucha por su supervivencia. El empresario españo-luxemburgués podría ser inhabilitado por 15 años en Francia.

Gérard López, empresario español-luxemburgués / X
De Zidane y Dugarry a Koundé y Tchouaméni
Pese a su triste presente, el conjunto de Burdeos, con leyendas en sus filas como Zinédine Zidane, Yoann Gourcuff, Pauleta y Alain Giresse, conquistó la Ligue 1 en seis ocasiones (49/50, 83/84, 84/85, 86/87, 98/99, 08/09), siendo la última en 2009.
A su vez, el Girondins suma a su palmarés cuatro Copas de Francia, tres Supercopas de Francia y tres Copas de la Liga, además de la Intertoto de la UEFA de 1995, su único título internacional.
En SPORT echamos la vista atrás por un instante y repasamos cuáles fueron aquellas estrellas que un día forjó el Girondins.
Es el jugador con más partidos (594) y más goles (180) en la historia del club. Su carrera fue ejemplar: conquistó dos ligas y pasó a la historia del fútbol como integrante del célebre «cuadrado mágico» del mediocampo de los ‘Bleus’, con Michel Platini, Luis Fernández y Jean Tigana.
Natural de Langoiran, 25 km al sudeste de Burdeos, se incorporó a la cantera del Girondins siendo un adolescente. Con apenas 18 años, el 12 de octubre de 1970, debutó en la primera división contra el Nîmes Olympique. La entidad, sin embargo, estaba lejos de los pesos pesados de entonces, AS Saint-Étienne, FC Nantes y Olympique de Marsella, que acaparaban los trofeos de Francia.
El equipo bordelés luchaba más bien por conservar la categoría, y Giresse se consolidó como jefe de la línea medular. Con la llegada de Claude Bez a la presidencia, el Girondins de Marius Trésor, Bernard Lacombe, Jean Tigana y el propio Giresse se convirtió en el grande indiscutible del fútbol francés.
Más líder que nunca, en 1984 condujo al Burdeos a su primer título de liga desde 1950. Un año más tarde, llegó un nuevo título en el Burdeos, y una semifinal de la Copa de Europa. Su influencia durante 18 temporadas marcó la trayectoria del club azul marino.
Pasó tres años en Lyon antes de fichar por el Girondins de Bordeaux por 2,1 millones de francos (320.000 euros) y reencontrarse con su mentor en Les Gones, Aimé Jacquet, en 1981.
El Burdeos, el Marsella y la selección francesa de los años 80 no habrían sido los mismos sin el centrocampista, de origen maliense. Jugó 326 partidos con el club bordelés, siendo uno de los futbolistas con más apariciones de su historia.
En Francia formó el «cuadrado mágico» con Michel Platini, Luis Fernández y Alain Giresse.
Fue con el Bordeaux donde ganó sus primeros trofeos, contribuyendo a la consecucción de tres títulos de liga francesa (1984, 1985 y 1987), dos Copas de Francia (1986 y 1987) y a alcanzar las semifinales de la Copa de Europa en 1985, contra la Juventus , donde jugaba su amigo Michel Platini.
Bixente Lizarazu se unió al Girondins de Bordeaux en su primer año como cadete, a los 15 años. Entre los 13 y los 16 años, le costó impresionar debido a sus limitaciones físicas. De hecho, su entrenador lo consideraba «no lo suficientemente alto, no lo suficientemente fuerte».
A los 17 años, tuvo una temporada crucial en su primer año como juvenil. En ese momento había tres divisiones, y comenzó jugando en el nivel más bajo antes de ascender de categoría: la Division d’Honneur, después pasó a la tercera división, y finalmente entrenó con el primer equipo (1988/1989).
Tras unos primeros año más bien complicados – incluido el descenso a la Ligue 2 debido a un déficit presupuestario -, el ascenso en 1992 marcó el comienzo de una nueva era con la llegada de Zinédine Zidane. Se formó una conexión de lujo entre Zidane, Dugarry y el propio Lizarazu. La 1993/94 fue la campaña más productiva de Lizarazu: nueve goles en 32 partidos.
El francés, que vivió una breve experiencia en Bilbao gracias a su herencia vasca, reveló en 2016 que el «gran arrepentimiento de mi carrera es haber perdido esa final [Copa de la UEFA 95/96] , porque me hubiera gustado ganarla para mi club. Pasé doce años en el Bordeaux, gané un título de Segunda División allí, me hubiera gustado tener eso además».
En esa final contra el Bayern, su último partido con el Girondins, se vio obligado a abandonar el campo en el minuto 30 con una herida de doce centímetros de largo y un centímetro de ancho, cicatriz que aún conserva.
Con la camiseta del Bordeaux, fue elegido varias veces como el mejor lateral izquierdo de la liga francesa.
Dugarry se unió al Girondins del US Lormont, club de su ciudad natal, e hizo su debut a los 17 años en el primer equipo en el campeonato francés. Vivió las dos caras de la moneda: experimentó el descenso a segunda y contribuyó al título de la segunda división francesa en 1992.
Rápidamente se convirtió en titular habitual y en 1994, fue convocado a la selección francesa. En 1996 decidió marcharse al Milan, vivió una breve etapa en el Barcelona y posteriormente se unió al Marsella en diciembre de 1997.
En 1999 regresó a la que había sido su casa, Burdeos. Allí permaneció tres años, aprovechando la confianza del público y del cuerpo técnico del Girondins para relanzar su carrera y seguir cosechando buenos resultados con Francia. En 2002, ganó la Copa de la Liga con el Bordeaux, derrotando al Lorient en la final.
Fue campeón del mundo con Francia en 1998 junto con los que fueron sus compañeros en el Girondins: Zidane y Lizarazu.
Zidane llegó al Girondins en 1992 a cambio de tres millones de francos (460.000 euros) y su adaptación a la región de Burdeos se vio facilitada por su entrenador, Rolland Courbis, que, al igual que él, es de origen marsellés. De hecho, fue Courbis quien le puso el apodo de Zizou. Allí, coincidió con otros dos futuros internacionales franceses, Christophe Dugarry y Bixente Lizarazu, con quienes formó el ‘triángulo bordelés’ y entabló una gran amistad.
En su primera temporada, Zidane marcó 10 goles en 35 partidos de liga, su mejor registro en Gironda, y proporcionó numerosas asistencias a Dugarry. Tras conseguir la clasificación para la Copa de la UEFA, la pareja Zidane-Dugarry funcionaba a las mil maravillas, mientras que Zizou descubrió una nueva especialidad: los lanzamientos de falta. En total, marcaría 12 goles de falta durante su etapa en Burdeos.
Su talento eclosionó y se convirtió en uno de los favoritos del público bordelés. Recibió el trofeo UNFP al mejor joven de la liga francesa de 1994 y se ganó la llamada de la selección francesa absoluta en agosto. Y en 1996 se llevó el trofeo UNFP al mejor jugador de la Primera División.
Pese a caer en la final de la Copa de la UEFA, los mejores jugadores de la plantilla recibieron numerosas ofertas, entre ellos un Zidane que se marchó a la Juventus por 35 millones de francos (5,3 millones de euros). El resto, amigos, es historia.
Nació en Rouen (Normandía), pero cuando apenas tenía un año se mudó a Dijon para que su padre desarrollase su labor en la industria farmacéutica. En 2005, con cinco años, se marchó a Burdeos. Desde esa edad descubrió el fútbol yendo a ver a su padre jugar en el fútbol de la empresa e hizo su debut en el club Sportive Jeunesse d’ Artigues-près-Bordeaux.
Primero jugó como delantero, antes de ser descubierto por el departamento de scouting del Girondins, pero su padre quería que el fútbol siguiera siendo una actividad divertida para él y no se unió a su academia hasta los 11 años.
En las secciones juveniles del Girondins, jugó como en su club anterior, como delantero. A los 14-15 años pasó al centro del campo, a la posición de número 10. En la sub-18, pasó a ser un 8. Firmó su primer contrato profesional con a los 17 años, el 10 de noviembre de 2017.
Jugó su primer partido con el primer equipo el 26 de julio de 2018 contra el FK Ventspils, partido de la segunda ronda de la clasificación de la Europa League. Su primera aparición en la Ligue 1 tuvo lugar tres días después, en una derrota por 2-0 en casa contra el RC Strasbourg.
En enero de 2020 el Mónaco anunció su fichaje por 18 millones de euros. Dos años más tarde, en verano de 2022, el Madrid lo contrató por 80 ‘kilos’.
El lateral culé creció en el pequeño pueblo de Landiras, cerca de Langon, del departamento de Gironda. Empezó a jugar al fútbol a los seis años, en el Fraternelle de Landiras. Posteriormente, pasó por Olympique de Cérons y La Brède FC.
Seguidor de un Girondins de Bordeaux que lo monitorizó desde los 12 años, cuando se unió a La Brède FC, fichó por el club en 2013, a los 15 años. Fue capitán de casi todos los equipos juveniles del club. Jean-Luc Dogon, entrenador suyo en el Sub-19, recordaba: «Estaba muy por encima del resto; era el jefe, el líder defensivo«.
En 2017 firmó su primer contrato profesional, hasta 2021. Hizo su debut con el primer equipo el 7 de enero de 2018, durante un partido de la Coupe de France contra el US Granville, en el que fue titular. Unos días después, el 13 de enero de 2018, jugó su primer partido de la Ligue 1 contra el Troyes. Ese mismo verano firmó una extensión de contrato por dos temporadas adicionales, hasta junio de 2023.
Fue el jugador de campo más utilizado durante la temporada 2018-2019. Pero en verano de 2019 se marchó traspasado al Sevilla por 25 millones de euros, convirtiéndose así en el fichaje más caro de la historia del club hispalense. En 2022 dio el salto definitivo al Barcelona.
Tras temporadas siendo indiscutible en el once azulgrana, estas últimas en el lateral derecho, afronta su quinta temporada en Barcelona con más dudas que nunca. Eric, que ya le compitió el puesto el pasado curso, parece haberle comido la tostada.











